Este genial dibujo, con el que me siento muy identificada, es obra del genial ilustrador y artista Jordi Labanda.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Listas imposibles: Cosas que me resultan odiosas

Ya, ya sé. Que faltan sólo dos días para Nochebuena.

Que el espíritu navideño inunda nuestras casas y nuestras almas. Que...bla, bla, bla...

Pues yo, para romper tan bucólica situación, vengo y os digo: ¡Levantaos contra la ñoñería, coño!

Y para animar un poquito el ambiente, he estado pensando en esas pequeñas cosas, del día a día, que consiguen ponerme de mal humor.



A saber:

1. Echar gasolina.

Odio, odio y odio ir a echar gasolina. Prefiero vivir al límite circulando con el depósito casi vacío un viernes previo a un puente y metida en un atasco, antes que haber ido el día anterior a echar gasolina.

Ese momento de buscar una gasolinera cerca de donde estés, de la cadena que tiene que ser ParaQueTeDenPuntosEnLaTarjetaDeTurnoQuePareceQueNosVanAPagarLaHipotecaPorElAhíncoQueLePonemosALaBúsquedaPorDiosQueSonSólo4Puntos, parar, bajar del coche, y... ponerse los guantes.

¿Alguien consigue ponerse los guantes a la primera? En invierno, con el frío, las manos las tienes gélidas y no son capaces de despegar las dos partes del guante. En verano, con las manos sudorosas, es aún peor y el guante queda "espachurrao" y pegado entre tus dedos. Eso si hay guantes claro, porque si encima tienes que echar la gasolina a pelo, ten por seguro que tus manos apestarán durante todo el día, por muchas veces que las laves.

Ingenieros que me leéis... ¿no sería posible inventar un sistema de esos como los de los aviones, de respostaje en vuelo? ¿Sin que nadie se tenga que bajar del coche y hacer toda la parafernalia?

Y si la respuesta es NO... ¿Dónde están esas gasolineras de antaño donde un amable señor te echaba la gasolina y se ganaba sus propinillas? En Madrid, sólo conozco dos. Y me da un gustirrinín raro que me echen gasolina...
¿Seré una snob? ¿O es sólo vaguería?

2. Sacar dinero.

Ufff, otro momentazo. Primero, porque yo no tengo tarjeta de un banco "masivo" (bueno, creo que con el cierre de tantísimas sucursales ya no va a haber ningún banco con muchas oficinas/cajeros), por lo que me cobran comisión cuando saco en cualquier cajero que no sea de mi banco. Y lo de pagarles alegremente comisiones me pone aún de peor humor que echar gasolina, así que siempre tengo que buscar una oficina de mi banco.

Una vez localizado el cajero, viene el peor momento. El miedo a que te roben el dinero.

Bendita Abuela, que es mi madre, tiene un don especial para contar historias truculentas sobre tarjetas, robos y asesinatos. Así, todo en uno.
Y claro... me ha creado el trauma.
Que yo voy siempre acojonada, mirando a ambos lados, por si viene un caco con pasamontañas a robarme los 40 euros que acabo de sacar.
Si alguna vez pasas por un cajero y ves a una loca que mira compulsivamente a ambos lados de la calle mientras teclea el número secreto... soy yo.

En este sentido, digamos que uso a Padre de cajero. Él saca dinero y yo lo saco de su cartera. Y esto conlleva el siguiente punto.

3. Olvidar el PIN de la tarjeta.

Esto me ha pasado varias veces. Es tan raro que saque dinero, que a veces he olvidado el PIN. Y claro... sólo tienes 3 opciones. Que parece que estás a punto de cortar el cable rojo de una bomba, de la tensión que te crea.

Cuando la segunda vez la cagas, ni lo intentas. ¡A ver si te van a bloquear la tarjeta! ¿Qué más te da, alma de cántaro? ¡Si vas a tener que ir igual a la oficina a solicitar que te chiven el PIN o que te den uno nuevo!

Por cierto, ¿qué carajo significa PIN?

4. Mandar un mail con varias preguntas y que el receptor me conteste sólo a una (o a ninguna).

No me digáis que esto no os ha pasado cientos de veces. En el trabajo, en cualquier servicio de atención al cliente, con vuestra pareja...

Ilustremos con un ejemplo:

Vamos a suponer que mandamos un mail como éste:

Buenos días.

Estoy interesada en comprar su producto, pero tengo unas cuantas dudas que me gustaría confirmar primero.

¿Se puede pagar con Paypal?
¿Cuánto tiempo dispone de garantía?
¿La oferta de gastos de envío es válida para España?
¿Entregarán pedidos durante las vacaciones de Navidad?

Gracias, un saludo.

Pues bien, no es nada raro que el mail que recibas sea algo así:

Gracias por confiar en nosotros.

Le informamos que nuestro horario de repartos es, de lunes a viernes, de 8:30 a 18:30.

Esperando que nuestro producto sea de su agrado, le saludamos atentamente.

¡AHHHHHHH!

Me saca de quicio, me pone de los nervios. Pero, ¿para qué te mando mi lista con 4 preguntas si me ignoras vilmente? ¿No os ha pasado nunca?

Y si ocurre en el entorno laboral, me pone de peor leche aún. Es que hay veces que si he puesto 4 preguntas, me toca mandar 4 mails, para que en cada mail me respondan una sola pregunta.

¿No saben leer? ¿La comprensión lectora no es su fuerte? ¿O es puro pasotismo?

5. No haber metido cervezas en la nevera.

Ya os dije aquí que yo soy más de cerveza que de vino. Me encanta la cerveza. La Mahou, para ser exactos (aunque la Estrella Galicia me gusta mucho también cuando voy por allí).

No hay nada que me ponga de peor humor que tomarme la última cerveza fresquita y olvidar meter en la nevera.

Justo esa noche que te apetece cenar cualquier cosita rica que acompaña perfectamente con la cerveza... ¡Arrrggg! Y lo peor de todo es que no puedo echar la culpa a nadie, porque en casa, la de las "birritash" ¡soy yo!

6. La gente que cruza por el medio de la calle, sin mirar y sin inmutarse cuando les pitas.

No me digáis que no os pasa. Constantemente.

A mí sí. debo tener un imán para los cruzadores suicidas. Pero... ¡que se ponen a cruzar tranquila y parsimoniosamente por el medio de la calle!, sin paso de cebra ni leches, sin ni siquiera mirar y, por supuesto, a paso de tortuga mientras tú:

a) Pegas un frenazo para no matarles
b) Les pegas un pitido que ellos no parecen escuchar y a ti te deja sorda.
c) Necesitas un par de minutos para recuperarte de la taquicardia.

7. Encontrarte con la pluscuamperfecta o el tío bueno del barrio, el día que vas más mugrienta.

Sí, ese día que sales un momentín de casa, a comprar algo rápido en los chinos de abajo. Llevas el pelo sucio, con una coleta, la cara sin gota de maquillaje, las ojeras hasta el suelo y las mallas PerdónAhoraSeLlamanLeggins cutres de andar por casa.

Pues ese día, justo ese, y no el anterior que ibas toda mona recién salida de chapa y pintura, es el que te vas a encontrar con esa persona. Aquí hay dos opciones, que cada uno ponga lo que corresponda:

a) Tu compañera de infancia del colegio, pluscuamperfecta ella. Con pelo impecable, maqueada siempre de arriba abajo, madre de tres criaturas rubias, de rizos angelicales, y muy bien educados. Ejecutiva de una empresa importantísima, amante madre y esposa.
b) El vecino del quinto. Ese pedazo de tío que te sujeta la puerta del portal y que, a partir de este día, se dirigirá siempre a ti llamándote "señora" (¿HayAlgoMásCruelPorElAmorDeDios?)

********************

Eso sí, siempre puede ser peor.

Siempre puedes haber salido de casa con mallas cutres porque ibas a sacar dinero al cajero de enfrente, has ido a echar gasolina y no había guantes, pero has aprovechado para comprar unas "birritash fresquitash". En el camino de vuelta, un tonto'lhaba se te ha cruzado en medio de la carretera y casi tienes un disgusto. Por fin, cuando estabas en el ascensor de casa, despeinada, vestida como para sacar la basura, oliendo a gasolina y con 4 latas de cerveza en la mano, alguien ha abierto la puerta del ascensor para colarse en el último momento y te ha dicho eso de "gracias, señora".




jueves, 20 de diciembre de 2012

Ideas geniales para regalar en Navidad

La que escribe, además de estar en modo austero... es impredecible y contradictoria. Y esto, nos guste o no, es aplicable casi al 100% de las mujeres.

Lo mismo te digo cómo ahorrar que te digo cómo gastar, así soy yo.

Como los Reyes Magos vienen dentro de nada, y Papá Noel debe estar escalando ya algunos edificios altos (aprovecho para comentar que este año parece que la moda de poner al muñeco rojo reptando por los balcones ha desaparecido GraciasADiosADiosGracias), voy a haceros una pequeña lista de objetos de deseo buenos, bonitos y baratos para regalar a vuestras contradictorias mujeres, amigas, madres o hermanas.

Baso mi lista en objetos absolutamente prescindibles y que, por tanto, podemos no tener. Pero es precisamente por eso, porque se trata de caprichos, que la época genial para pedirlos es ésta.

Estos son mis elegidos.

1- Esmalte de uñas OPI.

He probado muchas marcas, pero ninguna me gusta tanto como ésta.

Me he vuelto totalmente fanS del color Big Apple Red. Es un rojo perfecto. Absolutamente genial para estas fiestas (aunque yo lo uso casi casi todas las semanas).

                                                 Foto tomada de aquí: http://polishchest.blogspot.com.es/2011/01/opi-big-apple-red.html

Precio y dónde comprarlo: Yo lo compré en USA y me costó 8-10 dólares, como mucho. En España ronda los 16-18 Eur, y se encuentra en algunos Corte Inglés y en algunos Sephora. Si sois clientas de éste último lugar, tienen una promo del 20% hasta el 31 de diciembre. Merece la pena.

2. Máscara de pestañas Ultra Tech de KIKO.

Me encanta esta máscara. Define las pestañas, las alarga y las deja sin pegotes. Desde que le cogí el truquillo, no he vuelto a comprarme ninguna cara. Me hace el mismo efecto que otras que cuestan 3 veces más.



Precio y dónde comprar: En cualquier tienda de KIKO, por 7,20 Eur. Os dejo la web y os anuncio que tienen un 30% de descuento en todos sus productos desde hoy hasta el día 24.
http://www.kikocosmetics.com/eshop/es/home

3. Rizador de pestañas Chanel.

Este fue un capricho del año pasado, justamente de Reyes.
Yo tenía uno normalito, de la marca Beter, que no me hacía nada de nada y me he dado cuenta de que  merece muchísimo la pena invertir en uno caro.
El más famoso es el de Shu Uemura, pero en España no se comercializa y se me "escapó" pillármelo en USA, así que investigando un poco, descubrí que aparte de este, los que mejores opiniones tienen son los de MAC y Chanel. Yo me pedí este último y estoy encantada. Mis pestañas son muy normalitas, ni muy largas ni muy tupidas, pero en cuanto lo uso... ¡voilá! Parezco otra! Creo, de hecho, que es por eso que la máscara anterior, me queda tan bien...

Cuando mis amigas del último encuentro RePaVa vieron cómo me quedaban las pestañas tras aplicarlo, soltaron un "ahhhhhh" al unísono. ¿Qué mejor prueba de su eficacia?


Viene con dos gomas de respuesto que no he tenido que cambiar aún, y eso que lo uso a diario desde hace un año.

Precio y dónde comprar: Fue un regalo, pero creo que está en torno a los 25-28 eur. Se encuentra fácilmente en El Corte Inglés y en cualquier perfumería que trabaje la marca Chanel. Seguramente, en Primor os salga infinitamente mejor de precio.

4. Colorete de NARS

¿Qué decir sobre estos coloretes?
Duran la vida misma, tienen mil colores distintos, y son... muy caros.

Pero como este post va sobre caprichos (asequibles), aquí os dejo la propuesta.

Hay mil millones de tonos, pero el archiconocido es el Orgasm. Yo lo tengo y he de decir que a mí me gusta, pero hay muchos tonos menos famosos que me gustan más.
Tened en cuenta el tono de piel de la persona a la que vais a regalar. Si es muy morena de piel, un tono claro tipo del Orgasm ni se le notará.
Yo me maquillo a diario, a las 07:30 de la mañana. Cuando vuelvo a casa suelen ser las 17:30. Tras 10 horas en la calle, puedo deciros que el colorete sigue ahí. No intacto, claro, pero se nota. Esto no me ha pasado con ningún otro colorete.

Precio y dónde comprar: Pues esto también sale infinitamente más barato si se compra en USA, en España creo que ronda los 32 eur en los stands del Corte Inglés. En Sephora de Gran Vía trabajan también Nars, por lo que no es mala idea aprovechar los descuentos del 20% para pillarlo con un precio un poco más "razonable".

5. Cualquier accesorio de Mango.

¿Conocéis la web del Outlet de Mango? Tiene de todo. Desde cosas chungas, pero que muy chungas, hasta bolsos de piel, zapatos, botines y calzado estupendo por la mitad de precio. Sólo porque es de temporadas pasadas.
Yo me doy alguna vuelta por allí de vez en cuando (cuando no tengo puesto el MODO austero) y creo que merece la pena aprovechar sus descuentos.

¿No son ideales estos salones de piel por 35 Eur? Atemporales, caprichazo total imprescindibles y estupendos para estas fechas.
                                                                        Link directo aquí

Es una idea, pero hay mil millones de cosas interesantes. Cambia muy a menudo, por lo que hay que darse una vuelta por la web con cierta frecuencia.

6. Y por supuesto... el Regalo Azul.

¿Que no sabes lo que es?

http://tienda.unicef.es/regalo-azul

Es dedicar un poquito a ayudar a gente que realmente lo necesita. Así, tu amiga, madre, hermana, mujer o hija no recibirá más que una tarjetita diciendo cuál es su regalo, si la vacunación de muchos niños, si llevar agua potable a un pequeño poblado... estoy segura de que con este regalo, ¡triunfáis seguro!


NOTA: Este artículo no está patrocinado por ninguna tienda. Los precios son orientativos y si buscáis por Internet podréis encontrar miles de páginas donde conseguir algunos productos más baratos. Soy muy consciente de que estas Navidades hay muchas familias que ni siquiera podrán gastarse este dinero en ningún regalo, pero creo que es necesario romper un poco el ambiente deprimente y crispado que vivimos en España.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Mal ejemplo

Está claro que en casa tengo fama de lo que tengo...

Ayer por la tarde, merendamos-cenamos tortitas.

Padre estaba haciéndolas y yo terminaba de poner la mesa en la cocina, acompañada de Criatura.

Esta fue la conversación:

M&M: Criatura, tú te comes las tortitas con un Cola-Cao, ¿vale?

Criatura: vale.

M&M: Padre, tú con qué las quieres?

Padre: Con zumo de naranja, por favor.

M&M: Y yo... a ver... con qué me las tomo...(pensando en voz alta).

Criatura: ¡CON VINO!

Ya sabéis quién es la que tiene fama de bebedora en la familia...

lunes, 10 de diciembre de 2012

Elemento tocafolicular de la semana: la ley de la atracción

No sé quién carajo inventó el rollo ese del pensamiento positivo, de la ley de la atracción y de que si lanzas al universo mensajes optimistas, éste te lo devolverá.

Y una mierda.

Hay días en los que todo sale mal.

Días en los que te falta gente y otra mucha te sobra.

Épocas que se vuelven tristes (sé que por aquí habrá mucho fanS de la Navidad, pero ahora que Criatura no me ve, dejadme que deje de fingir que me gustan estas fechas).

Si estás en un momento así...

... tienes dos opciones.

1. Meterte bajo las sábanas y ponerte a llorar.

(hazlo si quieres, pero después... hazme caso...)

2. Chútate en vena algo así:


A partir del minuto 6... es un no parar...

Si os quedáis con ganas de más, aquí tenéis el resto:




Os juro que hacía mucho tiempo que no me reía así... y eso que la Ley de atracción me está tocando, muy mucho, los folículos...

Ya me diréis...

jueves, 6 de diciembre de 2012

Listas (im)posibles: trucos para reducir gastos en la cesta de la compra.

En casa llevamos una temporada en modo "austero".

No por nada en concreto... sino por intentar salir de la rueda consumista en la que a veces nos metemos... La verdad es que soy muy consciente de la suerte que tenemos, ya que, de momento, ambos trabajamos. No somos mileuristas, nos consideramos unos privilegiados y nos damos algunos caprichos que sé que muchas personas (concretamente, 5 millones en este país) no pueden hacer ni siquiera de vez en cuando.

Pero esto no ha sido así siempre. Hace 4-5 años, Padre realizó un máster en una escuela de negocios de prestigio, que nos mantuvo un par de años muy asfixiados (el máster costó una pasta, pero mi opinión es que, si haces un máster y te gastas pasta, debes hacerlo en un sitio "con nombre". Es la única forma de que puedas rentabilizarlo). Y cuando digo MUY asfixiados, me refiero a mucho. De verdad. Ese máster permitió a Padre cambiar de trabajo y duplicar su sueldo, por lo que el esfuerzo monetario valió la pena.

También viví en Londres un año y medio, y, con trabajos precarios, teníamos escasamente para pagar el alquiler y comer. Y ya. El único lujo que nos permitíamos era una cerveza los viernes y comprar el periódico los domingos. No comprábamos ropa ni salíamos a cenar, Tampoco al cine. En un año y medio, fuimos al cine UNA vez. Y a cenar, que yo recuerde, 2-3 veces. A España viajamos una sola vez. No había pasta para más.

Eso sí, pasar allí esa temporada de estrecheces nos permitió mejorar mucho el inglés y añadir una experiencia internacional que al volver a España nos abrió muchas puertas. En aquella época tampoco era tanta la gente que había trabajado fuera del país y podía hablar inglés de forma fluida.

Lo que pretendo decir con todo este preámbulo es que sé lo que es vivir con lo justo.

Ayer, leyendo este artículo, me dio por pensar en las prácticas o trucos que cada uno aplicamos para llegar de forma más holgada a fin de mes.



Estos son los que se me ocurren, referidos a la cesta de la compra:

1. Comprar en varias tiendas.
Los supermercados DIA y LIDL ofrecen productos genéricos de su propia marca, muy baratos, y de una calidad bastante aceptable.
Los productos frescos se pueden comprar en otros supermercados, aprovechando las ofertas del día o de la semana y congelar lo que sobre.
Por ejemplo, en el súper de al lado de mi casa, ponen muy a menudo ofertas de pollo, de ternera, de lenguado, de lubinas...
Cuando hay ofertas de 2 kilos de pechuga de pollo, con un descuento del 50% sobre el precio habitual, yo las compro. Hago paquetitos y congelo. En casa consumimos muchos filetes de pollo para la enana, y, si bien sé que 2 kg me duran una eternidad (sobre todo, teniendo en cuenta que mi hija come... lo que come), con el resto se pueden hacer libritos rellenos de jamón y queso, croquetas (Bendita Abuela tiene una gran facilidad para que le salgan riquísimas y a mí se me dan fatal), arroz con pollo o cualquier otro plato que se os ocurra.
Ídem con la carne o con el pescado.
Las ofertas de 3x2 de tiendas como Carrefour o Hipercor también las aprovecho cuando se trata de productos no perecederos que sé que sí o sí vamos a consumir. Pastillas de lavavajillas, detergente, champús, pasta, arroz, latas de conserva...
La fruta y la verdura la compro en los mismos supermercados. Aún no he conseguido encontrar una frutería de barrio donde la fruta sepa a algo...
En casa nunca hemos gastado más de 250-300 eur mensuales en comida. Y somos de los que compramos muchas chuminadas, guarrerías, y comemos y cenamos muchos días con refrescos. Además, no soy muy fanS de marcas blancas, sobre todo en ciertos productos que, sí o sí, compro de marca. Y eso también encarece la compra...
Es cierto que Padre come fuera todos los días de L a V, igual que Criatura,pero cuando no lo han hecho, tampoco hemos gastado mucho más.

2. Consumir marcas blancas.
Cuando nuestra economía iba más apretada, obviamente consumía casi todos los productos de marcas blancas. Hace dos días me han abierto un Mercadona al lado de casa, y aunque hasta ahora no he consumido mucho esta marca, ahora tendré la oportunidad. Mi amiga Isabelita la Griega es súper fanS (y creo que accionista también, porque si no, no entiendo la obsesión que tiene por esta cadena de supermercados) y dice que su marca blanca es genial.
También lo es la del supermercado más cercano a mi casa, donde suelo hacer la compra habitualmente.

3. Prescindir de caprichos.
En casa de mis padres la Coca Cola era un lujo, la Nocilla se compraba una vez al año con suerte y las chuches eran un artículo que se consumía los domingos, con la escasa "paga" que me daban (por cierto, padres de niños de 8-12 años... ¿lo de la paga se sigue haciendo?).
Y la alimentación era sana y equilibrada. Y yo no tengo ningún trauma.
Obviamente, este tipo de cosas encarece enormemente la cesta de la compra. Y si no se puede... pues no se compra.

4. Hacer la compra más a menudo.
Cuando nos fuimos a vivir juntos, Padre y yo acostumbrábamos a ir una o dos veces al mes a una gran superficie a hacer la compra. En nuestro caso, al menos, eso generaba un descontrol importante en la cantidad de comida que comprábamos. Al final caíamos con caprichos que no necesitábamos y cosas que no llevábamos apuntadas en la lista de la compra.
Años más tarde, me he acostumbrado a acercarme al súper una vez a la semana o incluso algún ratito más si me quedo corta de algo.
Me cunde mucho más el dinero de esta forma, me organizo mejor y no desperdicio tanta comida. Las cosas no se me caducan y me limito a comprar lo que realmente necesito para el menú semanal que tengo en la cabeza.
Sé que hay mucha gente que opina lo contrario, pero al menos en nuestro caso, comprar menos cosas y más a menudo nos hace ahorrar bastante.

5. Planificar menús semanales, cocinarlos los fines de semana y congelar.
Se ahorra tiempo, gas o electricidad y dinero.
Lo único que se necesita es un congelador amplio y un buen surtido de tuppers y adhesivos para etiquetarlos.
La comida precocinada es mucho más cara y menos nutritiva.

En fin, estas son mis recomendaciones marujiles para llegar en mejor forma a fin de mes...

Y vosotros... ¿compartís alguno de estos trucos? ¿O me contáis alguno propio?