Este genial dibujo, con el que me siento muy identificada, es obra del genial ilustrador y artista Jordi Labanda.

lunes, 31 de octubre de 2011

Progesterona, o cómo parecer que vas pedo con 34 años




El viernes pasado, y para celebrar mi cumpleaños, salí a cenar con Padre.
Reservamos en un restaurante ruso, dispuestos a darlo todo...

Como complemento a mis tratamientos de crecimiento folicular, tengo que tomarme progesterona. No es la primera vez que la tomo, pero sí es la primera vez que lo hago por vía oral.

Ya había oído que da mucho sueño, pero a mí eso no me importa.

Bien, el viernes me tomé durante la cena mi dosis habitual de Progeffik. He de aclarar que ni bebí nada, ni fumé ni tomé ninguna otra sustancia que me hiciera tener alucinaciones.

A la media hora-tres cuartos de tomarla empecé a ver borroso. No conseguía enfocar, no conseguía articular las frases, me quedaba parada, se me trababa la lengua...

Salimos del restaurante, por lo que me cuenta Padre, me senté en un portal, no recuerdo nada desde que acabé de cenar hasta que llegamos a casa... La gente me miraba pensando que era la típica TreintañeraQueParaUnaVezQueSaleSeTomaUnParDeDaiquirisYSePonePedoTotá...

Nos hemos reído bastante cuando Padre me ha contado los desvaríos que sufrí, ida de olla de borrachuza total. Pero he de reconocer que me asusté un poco al día siguiente, pensando que podía ser un signo alarmante de locura transitoria, alzheimer o demencia senil... así que investigué por Internet hasta que vi que a más gente (es verdad que somos minoría) le ha pasado eso de los mareos, vértigos, descoordinación y dificultad para hablar... tomando progesterona.

¡Como para tomarme algo fuerte! Vamos, si esto me pasa con la progesterona, me tomo LSD y no es que vea dragones, ¡es que me siento yo misma un dragón!

Ahora mismo, vuelvo a estar bajo los efectos de esta sustancia. Si en las próximas horas veis alguna entrada extraña, faltas de ortografía, fotos de mi vida personal... no me lo tengais en cuenta. No soy yo, sino la progesterona, la que habla por mí...

jueves, 27 de octubre de 2011

Cumpleaños feliz, MadreYMás



Ayer fue mi cumpleaños. No pensaba decirlo, pero si una egoblogger de moda pone fotos suyas para que la digamos aquello de PeroQuéMonaVaEstaChicaSiempre, ¿por qué no iba a decir yo que es mi cumple y que así me podáis felicitar?

Me cayeron 34 castañas. 34, sí. Uf, cuando yo tenía 10 años, a los de 34 los veía casi casi como ancianos (teniendo en cuenta que planeaba casarme con 20...).
Cuando en los medios de comunicación hablan de una persona de 34 años, ya no dicen joven... ¿os habéis dado cuenta?

Aún así, creo que mi estado general no está mal. Casi rozo la ancianitud, pero todavía estoy de buen ver.

- No llevo gafas. Veo de cerca perfectamente. Aunque ahora que lo pienso, con lo que me gustan a mí las gafas... va siendo hora de pasar por una óptica y elegir algunas chulas...
- Soy capaz de tomarme un par de copas y bailotear en un garito. Eso sí, tardaré una semana en recuperarme... (aunque ahora que lo pienso, ¿cómo lo sé, si hace años que no lo hago?)
- La celulitis avanza inexorablemente por mis piernas, pero buscando el largo adecuado, aún puedo ponerme minifalda (bueno, tampoco muy mini... dejémoslo en falda).
- Estoy pasando una segunda adolescencia en la que el maquillaje y la moda me interesan más que en la primera (he de reconocer que a mí los ataques adolescentes me dan con retraso, esto debe ser la crisis de los 30).
- Como consecuencia del punto anterior, hace un mes me silbaron en una obra. En lugar de ofenderme, me dio el subidón de la semana...
- Sufro insomnio ocasional (no hay más que ver a qué hora escribo y posteo mis entradas).
- Los viernes ya no quedo con amigas para vestirnos todas juntas en casa de una e irnos de fiesta, sino para ayudar con la mudanza o para ir a cun cumpleaños infantil...
- He cambiado la leche fría con cola cao por LecheCalentitaConMielQueVaMuyBienParaLaGarganta... y el calimocho por gin-tonic.
- Casi no veo la tele, pero, si lo hago, no cambio de canal cuando ponen "el tiempo"...
- En las tiendas, me llaman señora.

A pesar de todo esto, estoy contenta, me siento bien, las buenas noticias están empezando a hacerse hueco tras un año complicado...Buena evaluación en el trabajo, folículos que han crecido... Presiento que los 34 al final no van a estar tan mal...


PD: Siento la ausencia. Estas dos últimas semanas han sido de locos, prácticamente hemos vivido en la consulta del médico, y se nos ha complicado con algún virus en casa y una boda... pero ya ha pasado todo y espero estar por aquí de una forma más activa.

domingo, 16 de octubre de 2011

Elemento tocafolicular de la semana: push up


Sí, como lo veis.

Dada la enorme aceptación de mi entrada anterior, y viendo lo quemados que estamos todos, he decidido crear una nueva sección. Consistirá en exponer de forma breve, clara y concisa lo que más nos ha tocado las narices (o los folículos) esa semana.

Yo diré la mía (intentaré que no sea nada realmente grave ni doloroso, sino algo más bien cómico-festivo o una declaración de protesta, que de lo que se trata es de divertirnos), y espero que vosotros contribuyáis con la vuestra.

Así nos desahogamos y os ayudo a desfogaros. De forma gratuita. Pensad en el dineral que os podéis ahorrar en terapeutas...

Y sin más, voy al lío.

Esta semana, lo que más me ha tocado la moral (y los folículos) ha sido mi búsqueda infructuosa de un sujetador bueno, bonito y barato que no tuviera efecto PUSH UP.

¿Por qué se empeñan las tiendas normales en meter ese tipo de relleno de 3 dedos de grosor para que nuestros escotes luzcan como el de cualquier actriz de Playboy?
¿Por qué asumen que las propietarias de pechos pequeños queremos ponernos un sujetador medio ortopédico para aparentar algo que no somos?


No fallaba, oye. Cada vez que me acercaba a ver el sujetador que me gustaba, era tocar el interior y encontrarme con ese relleno de 5 cm grueso e incómodo, que sólo desaparecía en las tallas más grandes del mismo modelo.

Desde aquí reivindico el derecho a tener tetas pequeñas y no querer que parezcan más grandes.

Y a vosotros, ¿qué os ha tocado los folículos esta semana?

miércoles, 12 de octubre de 2011

Listas imposibles: Cosas que me tocan las narices



Indignada, así es como me sentí ayer al escuchar la opinión de algunos tertulianos en un programa de radio del que antes de nacer Criatura era fiel seguidora. Trataban el tema de la infertilidad, y lo harán de nuevo, de una forma un poco más profunda, en un par de semanas.
Como buena friki que soy, ya me he encargado de mandarles un mail largo y contundente con mis opiniones al respecto.

El caso es que escuchar esta tertulia me cabreó por algunas cosas y me hizo plantearme, qué tipo de cosas me tocan las narices (o los folículos). Éstas son algunas de ellas. Y no están necesariamente relacionadas con el tema de la infertilidad, sino que son cosas que me tocan las narices, me molestan o me joden... así, en general...

Así que... por 25 pts cada una... cosas que me tocan las narices. Un, dos, tres, responda otra vez:

1. Que alguien que no tiene ni puta idea de lo que significa ser infértil, quiera darnos consejos a las que lo somos.

2. La atención al cliente tan desastrosa que tenemos en este país y que cada vez que salgo fuera de España, noto tanto a la vuelta.

3. Que la gente cometa faltas de ortografía tipo "haber si vienes", "estaba apollada en la puerta", "fui ha comprar"... y que encima esa gente tenga un blog. Amos a ver, alma de cántaro, la forma de expresión de un blog es el lenguaje escrito. Si no sabes escribir, búscate otra forma de contarnos tu vida!
No sé, es como si yo tuviera un blog de manualidades, yo que no sé ni hacer un perro con plastilina... qué digo un perro! Ni un panecillo... Vamos, que si me descuido no sé ni aplastar la plastilina. Pos... no puedo tener un blog de ese tipo. Ya me gustaría a mí, pero es que la creatividad no me venía de serie. Es un extra que mis padres no contrataron en el concesionario de bebés.

4. La falsedad. Igual yo peco de ser demasiado vehemente y de decir siempre lo que pienso. Pero a mí... me ves venir, soy transparente. A 3 km ya sabes si hoy tengo un día bueno, malo o regular. Sin embargo, los que son más peligrosos son aquellos que con sus formas políticamente correctas y haciendo gala de una educación exquisita y refinada te meten el rejón por detrás.

5. La poca personalidad. Seguro que todos conocéis a alguien que copie todos y cada uno de vuestros comportamientos. Uf, no puedo con ese tipo de cosas. Me recuerda a cuando teníamos 15 años y estábamos en el instituto.
No hablo de ver una falda genial a tu compi de oficina y comprártela al día siguiente (en mi oficina hubo un año que toooooodas terminamos teniendo una falda básica de Zara porque se la vimos a Jelen Flower, que es una compi-amiga muy estilosa y a la que todas intentamos copiar, sin mucho éxito...). No, me refiero a cosas más íntimas o más rebuscadas.

6. Que alguien se intente colar. Ya sea conduciendo, o en la cola del súper o en la de Hacienda, o en el metro. ¿Pero tú te crees que yo espero más porque me sobra el tiempo? En general, me cae fatal la gente que hace "el listo".
Además, no me callo. Y desde luego, a mí... ¡no se me cuelan!

7. Las películas sobre la Guerra Civil Española... uf, pero qué pereza, ¿no? ¿De verdad no tenemos ninguna otra temática interesante en la historia de nuestro país, que merezca la pena incluir en nuestras películas?
Dada la recaudación que obtienen las películas españolas, no debo ser la única que opina lo mismo...

8. Los realities. Quitando la primera edición de Gran Hermano, que reconozco que vi, me parece una soberana pérdida de tiempo ver cómo unos cuantos gilopollas (porque, reconozcámoslo, la mayoría suelen ser medio lelos) se pelean, limpian, discuten o mantienen relaciones sexuales.
¡Si todo eso ya lo hacemos todos en nuestra casa!
Y luego... ¡lo que ha evolucionado todo eso! Empezamos con una casa en la sierra, y ha ido desvariando hasta acabar en islas, granjas, y demás.
Y ojo, que no digo que no lo vea porque me considere intelectualmente superior (que ya os he confesado que pierdo mucho tiempo viendo vídeos de maquillaje), es sólo que me parece una actividad tremendamente aburrida.

9. La comida japonesa hecha por chinos. Me encanta el sushi. Y me gusta desde hace 14 años exactamente. Mucho antes de que se pusiera de moda. Y gracias a Padre, que fue el que me introdujo en este tipo de comida. Pues debido a ese furor pro-sushi, los restaurantes chinos de toda la vida (que tan bien hacían sus tallarines con bambú y setas) se han empeñado en hacer sushi que reparten a domicilio más barato y que está... asqueroso. Después de probar unos cuantos tele-sushis falsos, seguimos fieles al par de sitios que reparten a domicilio comida auténticamente japonesa.

10. Los dependientes que no conocen el producto que están vendiendo. En general creo que en España el tema de la venta está poco profesionalizado. Y digo esto porque cada vez que voy a comprar algo (y hablo de cualquier cosa, desde un gel hasta un plan de pensiones) y se me ocurre preguntar sobre alguna característica del producto, me encuentro con caras de asombro, explicaciones nada convincentes y miradas huidizas que me confirman mis peores sospechas: que el vendedor no tiene ni puta idea de lo que está vendiendo. Y ojo, que no digo que él tenga la culpa, eh? Sin formación específica no hay buen vendedor.

11. Los perros sueltos por el parque. Vamos a ver, ¿es tan difícil llevar a tu perro atado cumpliendo la ley? Me gustan los perros y soy de las que se paran a tocarlos incluso, pero me tocan las narices las personas que llevan perros sueltos. Tengo una hija pequeña a la que puede o no gustarle que un perro se le eche encima. Mucho más, si son enormes y de razas consideradas "peligrosas". Eso está prohibido. Si quieres que tu perro haga deporte y brinque suelto por el campo, te compras una parcelita y lo sacas por ahí. O te lo llevas a un pinar en el que no pasee nadie y que el pobre perro se desfogue.

12. La gente que aparca encima de la acera sus motos. El otro día un motorista se subió a la acera por la que paseábamos y casi nos lleva por delante. Por no mencionar el susto que Criatura se pegó. Por favor... un poquito de civismo.

13. Las caras llenas de bótox sin ninguna expresión. ¿Pero es que nadie les ha dicho a las FamosasBarraActricesBarraMujeresDeMillonarios que las inyecciones de bótox quedan fatal y que terminan pareciéndose todas a la Duquesa de Alba? Y encima, para conseguir esa cara tan artificial y tan espantosa, tienes que desembolsar pasta, pasar por quirófano y exponer tu vida al peligro de una cirugía con anestesia. Me parece de ser un poquito tont'alculo.

14. Que cada vez que tiro o regalo algo de ropa porque no me cabe nada más en el minipiso, sea tendencia la siguiente temporada. No falla, oye.

15. Las plataformas. No puedo con ellas. Serán tendencia y todo lo que me digáis las fashion trenders, pero es que me parecen horribles, sobre todo si superan los 2 cm. Esos zapatos tan ortopédicos, con plataformas de 5 cm, me parecen más propios de Drag Queen en el carnaval de Tenerife que de una chica estilosa. Lo siento. ¡Será que no soy nada trendy!

Como veis, un poquito de todo... ¡y eso que me he cortado!

Será la edad, pero cada vez hay más cosas que me tocan las narices.

Y a vosotros, ¿qué cosas os molestan o sacan de quicio? ¿Coincidís con alguna de las mías?

miércoles, 5 de octubre de 2011

Carta abierta a mis folículos



Queridos folículos:

Durante los últimos meses, os habéis empeñado en darme por saco a base de bien. Primero érais normales, después anormales, y al final creo que lo que sois es subnormales.

Me pongo en contacto con vosotros para daros un par de directrices. Espero ser suficientemente clara y concisa.

Llevo casi un año intentando manteneros bajo control. Soy disciplinada, durante este tiempo me he sometido a una intervención quirúrgica, pinchazos intramusculares, pinchazos subcutáneos y pastilleo variado. Mi asistenta cree que soy yonqui cuando ve la cantidad de jeringuillas que tenemos por casa. Me mira con cara rara y cotillea a mis espaldas.

Gracias al cóctel hormonal que me meto diariamente, soy una puñetera montaña rusa. Río, lloro, MeCagoEnTóLoQueSeMenea, tengo personalidad bipolar... Vamos, que estoy como una puta cabra. Más de lo normal, quiero decir.

Gracias a vuestra vaguería, en la farmacia de al lado de casa, me ponen la alfombra roja cada vez que entro, porque la media semanal de gastos no baja de 400 eur. La Seguridad Social no me cubre un tratamiento de infertilidad porque oyes... "tú ya tienes una hija, para qué quieres más?" Eso sí, si quisiera abortar, no me preguntarían cuántas veces lo he hecho antes y me lo pagarían tranquilamente.

Adicionalmente, la frustración que me ha producido dicho proceso, ha hecho que intentase entretenerme con todo tipo de maquillaje y cremas variadas, algo que ha hecho mermar, más aún, nuestra econoomía.

Mi tripa es un auténtico colador. Padre tiene ya un doctorado como Practicante.

Las hormonas me producen hinchazón y por mucho que me controlo, no puedo evitar coger kilos de más.

Paso más tiempo en el ginecólogo de A170NaposLaConsultita que en mi casa. Creo que la recepcionista podría llegar a ser la madrina de mi futuro hijo.

¡Pero para ese FUTURO HIJO necesito que crezcáis de una puta vez!

Así que, poneos las pilas. Creced y multiplicaos, que diría uno que yo conozco y que no se acuerda mucho de mí últimamente.

Esta es una primera amonestación. Si no veo resultados a corto plazo, pasaré a emprender acciones legales mucho más contundentes. Al menos exigiré hablar con vuestro supervisor.
No me obliguéis a hacerlo, que yo de buenas, soy muy buena, pero cuando me cabreo, tengo muy mala leche.

Atentamente,

Vuestra portadora.



Hay que joderse. Me voy de vacaciones para desestresarme.
Durante 10 días desconecto del todo.
Vuelvo... y al día siguiente estoy igual de jodida que cuando me fui.
Qué capacidad de adaptación a la realidad tengo, ¿eh?

Volvemos a las inyecciones, los controles foliculares y la madre que parió al proceso de crecimiento folicular.