Este genial dibujo, con el que me siento muy identificada, es obra del genial ilustrador y artista Jordi Labanda.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Crónicas de una madre viajera en NY: y el fin de semana, a nuestra casita de los Hamptons

Sí, ya me gustaría a mí... ¡jajajajaja!

Ya de vuelta en Madrid, me quedaba contaros el último día completo que pasamos en los States que fue el domingo. El lunes volamos por la noche de vuelta a la patria y nos pasamos toda la mañana comprando las últimas cositas, así que no os puedo comentar mucho más. Pero el domingo... el domingo alquilamos un coche y salimos de NY, rumbo a los Hamptons.

Los Hamptons es... cómo decirlo... el lugar de vacaciones más exclusivo de Long Island, donde cualquier famoso o millonario que se precie tiene una casita (bueno, lo de casita es una ironía, porque son auténticas mansiones). Y también es el lugar playero más bonito en el que yo haya estado jamás.





Las playas son enormes, preciosas y con poca gente. Tienen una bruma especial, que las hace perfectas para pasear. Y están bordeadas de casas hiper mega preciosas a las que da gusto fotografiar (no me quiero imaginar lo que será vivir allí).



Para aquellas (y digo aquellas y no aquellos, porque es una peli chorra de esas que nos gustan a las tías) que han visto la peli de "Cuando menos te lo esperas", con Diane Keaton y Jack Nicholson, la casa de la playa en la que transcurre la primera parte de la película existe (al menos los exteriores) y se encuentra en Southampton. A partir de ahí, os podéis hacer una idea...

Lo que se conoce como "Los Hamptons" es, en realidad, un conjunto de pueblecitos cuyos nombres suelen incluir la palabra Hampton. Así, os podéis encontrar con Westhampton (el más modesto, que debe ser en el que veranea la gente bien "de toda la vida"), Hampton Bays, Southampton, East Hampton...

En Southampton paseamos un buen rato por las calles llenas de auténticas delicias de casas.



Y también fue donde comimos, en su Main St, en una especie de bistró francés con comida de precio asequible (todo un reto encontrar restaurantes de precio moderado en estos lugares).



East Hampton es ahora el pueblo de moda donde más cenas VIP se realizan en verano...




Y la auténtica joya, lo que más me gustó a mí fue Sag Harbor, un antiguo pueblecito ballenero lleno de casas preciosas y no tan espectaculares en cuanto a tamaño, pero sí con mucha más solera.



Pasear por sus calles y por sus tiendas fue delicioso. No se me ocurre ninguna otra forma de llamarlo... Cada casa era más bonita que la anterior. No sabía adónde mirar.



Simplemente te dan ganas de vender tus pertenencias en España y largarte a vivir allí, con un ritmo lento, rodeada del Atlántico y viviendo en una casita como esta, por ejemplo:



O estas:



Comprando antigüedades aquí:



O paseando por su puerto:



O yendo a tan sólo 6 km para coger el ferry que lleva a Shelter Island, donde un puñado de casas de huraños escritores (fruto de mi imaginación) tienen cobijo:



El camino hasta llegar a los Hamptons es cómodo, son como dos horas de viaje y la autopista llega hasta casi allí mismo. A la vuelta, a pesar de ser domingo, tampoco pillamos un atasco monumental. Y debido a la proximidad de Halloween, las carreteras secundarias por las que pasamos estaban llenas de puestos tan apetecibles como estos:





Así que no pudimos tener un broche más increíble. El viaje en sí ha sido maravilloso. Y probablemente sea el último que hacemos sin Criatura por unos años, así que lo hemos disfrutado intensamente.

La ventaja de haber estado ya antes en NY es mucha, teniendo en cuenta que las cosas más turísticas ya las habíamos visitado y este ha sido un viaje más de experiencias. De hacer cosas y disfrutar no sólo de día, sino tomando hasta alguna copa! Algo impensable para nosotros!

Así que, no me queda otra que adaptarme a la rutina lo antes posible, si es que quiero sobrevivir!

(Fotos preciosas by Padre)

lunes, 26 de septiembre de 2011

Crónicas de una madre viajera en NY: desde el aire, de nuevo en Central Park y la magia de Broadway

Ya ha pasado una semana desde que estamos aquí, ¡me parece mentira!

Como anoche nos acostamos tarde, esta mañana no hemos oído el despertador y nos hemos quedado dormidos. Así que deprisa y corriendo, hemos cogido un taxi hacia la zona de los muelles para ver Manhattan desde el aire. Hemos reservado un viajecito en helicóptero para ver la isla desde otra perspectiva.



La verdad es que es una pasada, aunque no tengo muy claro que algún día repita. No da sensación, si acaso, marea un poco (yo iba de espaldas), y como experiencia está genial. Pero con el precio que tiene, creo que una vez en la vida ¡es suficiente! El paseo dura 20 minutos y se ve toda la isla. Primero comienza con la Estatua de la Libertad,



Governor's y Ellis Island y luego comienza a subir por todo Manhattan, hasta llegar al Bronx.





Es muy curioso verlo todo desde arriba. Se aprecian mejor las cosas, la distribución lineal de las calles y las avenidas es súper gráfica y también es curioso ver que los barrios marginales, lo son también desde el aire.

Una vez abajo, recorremos todo el distrito financiero caminando



nos cruzamos con una manifestación de indignados también aquí y llegamos a la Zona Cero. El proyecto elegido para sustituir al complejo del WTC tiene 4 torres, de las que 2 están siendo construidas ya.



Impresiona saber lo que ocurrió allí... las banderas conmemorativas siguen por todas partes. La ciudad no olvida.



Volvemos a casa, nos cambiamos de ropa y nos ponemos cómodos porque vamos a Central Park a dar una vuelta en bici.
Este viaje es una suma de todas las cosas que queríamos hacer cuando vinimos, pero que, por falta de tiempo y dinero, no hicimos. Y esta es una de las cosas que yo tenía especial interés en hacer, así que me encanta el plan!
Así que, allá vamos. Alquilamos una bici en el puesto "legal" aunque el precio sea más elevado que el de los "ilegales" que rodean todo el parque.
No tenemos mucho tiempo, porque la tarde es movidita, pero en una hora y cuarto nos recorremos casi todo el parque. Hay que tener cuidado, porque no se puede montar en bici salvo por el camino designado para ello. Y sólo en un sentido. Así que, si en algún momento te quieres desviar de la ruta y ver algo en concreto, has de hacerlo con la bici en la mano... y caminando.


(Estilazo total montando en bici, eh? Menuda pinta de deportista tengo!)

Tras el paseo, volvemos a casa, a ponernos guapos.

En el metro nos encontramos con la pareja friki del día, que ha decidido hacerse las fotos de su boda dentro del metro. No os podéis imaginar el calor que hacía allí y como sudaba la pobre novia... tanto, que neoyorquinas anónimas empezaron a abanicarla por pura solidaridad!



Hoy vamos a Broadway. El espectáculo elegido ha sido El Fantasma de la Ópera, por aquello de que fuera un clásico.
Antes de la función, cenamos en un japonés de Hell's Kitchen, que nos pilla al lado del teatro. La calidad del pescado es inmejorable. Nos ponemos tibios a sushi!



Y luego llega el momentazo del día: bienvenidos a Broadway. No puedo encontrar las palabras que definan lo que fue ver el musical.
En Madrid he visto 4 musicales en los últimos años y 3 de ellos me encantaron. Pero esto... esto es otra liga. El nivel de los actores es ES PEC TA CU LAR. La escenografía te deja con la boca abierta. Todo es a lo grande.

No sé cómo serán el resto de los musicales, pero de verdad, éste lo recomiendo ampliamente. No creo que deje indiferente a nadie. Es el mejor espectáculoo que he visto en mi vida.

Y con el subidón que da ver algo así en vivo y en directo, repetimos en el 230 de Fifth Av. Hoy está mucho más despejado que ayer y las vistas son espectaculares. Lamentablemente, todo NY ha debido pensar lo mismo y el lugar está repleto.



Así que, tras una copa, nos dejamos caer en un taxi y nos volvemos a casa.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Crónicas de una madre viajera en NY: el diluvio universal y la vida en Chelsea

El viernes fue un mal día en NY (metereológicamente hablando). Nos cayó encima la mundial. Qué forma de llover. Nos levantamos tarde y terminamos al lado de casa desayunando-comiendo (no, no fue un brunch, porque aquí se sirven sólo hasta las 11:30) en el Spring Café. Está en Spring St., muy cerca del famoso Balthazar y nosotros ya lo conocíamos de nuestro anterior viaje.
Me encanta este sitio, en pleno Soho, con una decoración natural y con comida bio (que oye, tú te pones hasta arriba igual, pero como es eco, bio y todo eso, pues parece que engorda menos!).



Como la lluvia no remitía y era imposible hacer ningún plan al aire libre, nos dedicamos a ir de tiendas. Esta vez fue Padre el que arrasó.
Yo no me estoy comprando nada de ropa, sinceramente, me gusta más la de España. Y las tiendas que me gustan aquí son caras: J.Crew, Madewell, Topshop... Prefiero arrasar con las cremas y los cosméticos. Creo que no necesitaré comprar una crema en los próximos 10 años.

Sólo entrar en una farmacia ya merece la pena. Hay taaaaaaaaaaaaaantos productos. Todo tipo de cremas, marcas, es todo tan enorme! Yo veo una farmacia y ale, allá que voy. Y no me detengo más porque tengo a Padre fuera... si viniera sola, sólo os habría podido hablar de farmacias! Cada uno con lo suyo, no? A unos les mola el rollo aéreo y a otras el farmacéutico!

Después de recorrernos todas las tiendas del Soho, decidimos pasarnos por casa, cambiarnos el calzado y los pantalones y dar una vuelta por Chelsea. Seguía lloviendo, pero mucho menos, así que queríamos aprovechar.

La anterior vez que estuvimos en NY no lo vimos y nos perdimos una maravilla! Las casas... preciosas. No se parecen mucho al apartamento de soltera de Carrie en Sexo en Nueva York? ¡Me encantan estos edificios!



El ambiente muy gay


casas cuidadas, todo muy tranquilo, montones de restaurantes preciosos donde cenar, galerías de arte y antigüedades... y la joyita del barrio: El Chelsea Market. Menudo mercado de tiendas de comida, pastelerías... pero si sólo el edificio en sí mismo merece la pena!



Y los pasteles... buf. Pues eso, no dejéis de pasaros por aquí.


Decidido, si algún día vivo en NY, ¡será en este barrio!

Después del paseo por Chelsea, habíamos reservado en un koreano. Mmmm, qué rico! Pedimos un variado de carne, que te cocinan en tu propia mesa, en la barbacoa. Estaba delicioso (aunque nos sobró la mitad de la comida... qué brutos son estos americanos con las raciones!).



Lo recomiendo un montón, nos encantó la comida. Eso sí, mejor reservar.

Y después nos tomamos una copa en un bar que estaba al lado.



Como la noche había mejorado, terminamos en la terraza del http://www.230-fifth.com/rooftop-garden.php, un lugar que muchos conoceréis, porque es genial para tomarse algo viendo Manhattan por la noche y teniendo en frente el Empire. Seguro que hay más sitios como este en NY, sólo tenemos que encontrarlos!

(Fotos by Padre)

viernes, 23 de septiembre de 2011

Crónicas de una madre viajera en NY: Noooo, en NY nooo, en Washington DC

Ayer salimos de NY. En este viaje, hemos planeado dos días fuera. Y éste era uno de los destinos.

Viajamos en tren (el Amtrak, el típico de latón gris con bandera americana en los costados).



Son 3 horas y 20 minutos de viaje (la versión larga, la corta es media hora menos y casi el doble de cara) que te llevan directo al centro neurálgico del gobierno de los States.

Poco puedo contar que no sepáis, Capitolio, Lincoln Memorial, Casa Blanca...

Toda la ciudad está llena de funcionarios.

MOMENTO FASHION DEL POST: Ellos llevan traje gris o negro. Y les suele quedar grande (que mira que es feo que un hombre lleve un traje que le queda grande en la zona de los hombros). Ellas igual, traje o vestido negro. Hay que ver lo mal que visten las americanas. Quitando las fashionguays que se mueven por NYC, el resto lleva unos trajes que no se pondría ni mi abuela, con faldas por debajo de la rodilla, zapatos de bisabuela y medias color carne.



Nada más llegar y pasar el Capitolio, fuimos directos al Museo del aire y del espacio. El paraíso de los aviones para Padre. Lo bueno de este museo es que, aunque no te gusten demasiado los aviones todo es interactivo. Hay miles de cosas que puedes tocar, leer, con las que jugar...

Como curiosidades, el avión (original, aunque con la tela cambiada en los 80) de los hermanos Wright:



Cabinas de todo tipo de aviones, que puedes visitar, cápsulas espaciales, partes de naves que han estado en la luna...Si en la tienda del museo venden hasta comida espacial!



Desde ahí, comimos en el Mall, que es el paseo tremendo que une el Capitolio con el obelisco. Y cuando digo tremendo, es así. Recomiendo a aquellos que vayáis a pasar solamente un día, que alquileis una bici, porque es muchísima la distancia que hay que recorrer.



Todo el Mall está lleno de museos (los Smithsonians Museums) y ahí hay que elegir, porque hay de todo. El del espacio es sólo uno de ellos, hay de Botánica, de Historia Americana, el de los Indios Nativos...

Nos desviamos ligeramente para ver la Casa Blanca, que está perfectamente resguardada por los árboles y casi no la ves hasta que estás encima. No os penséis que está cerca... está en el quinto pimiento! Tú tienes delante una verja y muchos turistas, y detrás unos policías que no te quitan ojo de encima.


Por lo que vi, los jardines son una pasada, se ve que a Obama no se le olvida regar las plantas, la casa está impoluta y arriba hay una azotea muy chula, que me pregunto si Michelle y las niñas usan para cenar en las noches de verano...



(Eso sí, Michelle, dile a las niñas que no se dejen encendidas las luces del salón, que la luz está muy cara)

Volvemos de nuevo hacia el obelisco (monumento a Washington) y cruzamos hasta los memoriales de la Primera y la Segunda Guerras Mundiales.



El lago que se extendía desde el Lincoln Memorial (the reflecting pool, llamado así porque reflejaba las escaleras) es ahora mismo un barrizal en el que trabajan muchísimos obreros para repararlo, así que nos hemos quedado sin ver donde Robing Wright se mojaba mientras corría para abrazar a Forrest tras su discurso anti Vietnam.



Como colofón a los 6 km de recorrido subimos las escaleras hasta la estatua (grandiosa) de Lincoln y descansamos un rato viendo el precioso panorama.



El hecho de ir caminando nos ha supuesto mucho tiempo y ya sólo podemos hacer una cosa antes de volver al tren. Hay que elegir entre Georgetown y el cementerio militar de Arlington y elegimos lo segundo.

Llegar hasta allí es otra buena caminata. Cruzamos el puente sobre el río Potomac y con el Pentágono a la izquierda, llegamos al cementerio en el que está la tumba de JFK.

Si tu visita es corta, te recomiendo lo que hicimos nosotros. Primero, visitar la tumba del soldado desconocido y tratar de que coincida con un cambio de guardia (en invierno se hace cada hora y en verano, cada media hora) porque merece la pena. Te obligan a verlo de pie y la gente es súper respetuosa, nadie abre la boca.



Se ve que el soldado desconocido ya no lo es tanto después de que lo inhumasen y averiguaran su identidad en el 84, gracias al ADN.

De ahí fuimos a ver la tumba de JFK, que está acompañado de Jackie y dos tumbas más pequeñas, de sus hijos.
Que digo yo que por qué Jackie está aquí y no con Onassis... en fin.



La llama eterna que siempre está encencida no para de emitir un sonido bastante desagradable, coo si fuera una chicharra.
Al lado, un extracto del discurso de JFK grabado en la piedra: "NO PREGUNTES QUÉ PUEDE HACER TU PAÍS POR TI, SINO QUÉ PUEDES HACER TÚ POR TU PAÍS".

El paseo por el cementerio merece muchísimo la pena. Es precioso. Las tumbas blancas perfectamente alineadas se suceden por todo el terreno. Aquí se entierra a todos los militares desde hace muchísiomos años, así que la extensión es gigantesca. También tienen un pequeño memorial para aquellos que perdieron la vida en el Pentágono, el 11-S.



Ya fuera del cementerio, cogemos el metro y nos volvemos a la estación para coger el tren de vuelta a NY. El aire condicionado es tan tremendo que volvemos congelados.

Cuando llegamos a la gran manzana es tarde y complicado encontrar un sitio para cenar, así que terminamos en el Red Lobster, comiendo langosta y gambas.

Hoy ha sido un día muy intenso y estamos realmente cansados. Salimos de casa a las 7 de la mañana y hemos vuelto a la 1. ¡Así que mañana nos lo tomaremos con más calma!

jueves, 22 de septiembre de 2011

Crónicas de una madre viajera en NY: Let's go, Yankees!!!



Hoy hemos ido de nuevo al Bronx, esta vez para ver a los Yankees.

Poco os puedo contar del juego en sí. Si un fuera de juego en el fútbol os parece complicado, es porque no habéis visto nunca un partido de béisbol.

Aunque Padre ya me había explicado en qué consistía, os puedo asegurar que hay un montón de cosas que recordar!!!!

El estadio, una pasada, y enorme.
Hay que tener en cuenta que el partido era a la 1 de la tarde... y yo pensando que no habría nadie!!!



Jugaban los Yankees contra los Tampa Bay y han ganado los nuestros!

Los jugadores más aclamados: Robinson Cano, Mariano Rivera y Álex Rodríguez. Todos de ascendencia latina.



Lo mejor, como siempre, es el ambiente. El americano de a pie es mucho menos visceral que nosotros con los deportes.. nada de insultos o descalificaciones. Pero si casi ni animan! En las pantallas les van incitando a que animen a su equipo!

GET LOUD!

MAKE NOISE!

I CAN'T HEAR YOU!

La gente es variopinta y de todas las edades. Muchísima señora de más de 70... increíble. Afroamericanos, latinos y blancos por igual.

Mucha comida. Allá donde va un americano, hay comida. Hot dogs, aritos de cebolla, pizza, batidos, helados... cervezas! Con alcohol!
Así que hoy ha tocado hot dog, aros y cervecita (en botella de plástico, eso sí)

Entre cambio y cambio de jugadores, la cámara que enfoca a gente del público para que se vean en la pantalla grande... me encanta!
Adivinanzas, mejores momentos de otros partidos, de repente todos se han puesto de pie para cantar God Bless America... en fin, que si no estás pendiente del partido tampoco te aburres.

El partido ha durado más de tres horas y media... uf!

Antes y depués no hemos hecho gran cosa, comprar alguún regalito para Criatura y poco más.

Interesante el garito teconlógico que los judíos hasídicos de ayer tienen montado en Manhattan. Todo lo que quieras encontrar de electrónica, lo tienen aquí, en B&H (salvo que quieras una batería Nikon para una cámara descatalogada, claro...)

Nos hemos venido a casa pronto, porque mañana toca madrugón.



Let's go, yankees!

(Fotos by Padre)

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Crónicas de una madre viajera en NY: Contrastes, MET y Coltrane

Qué daño ha hecho la ley antitabaco en el mundo del jazz... los clubes de jazz deberían tener el humo de los cigarrillos diseminado en el ambiente... Aún así, fue el broche perfecto a un día intenso y perfecto... pero comencemos por el pincipio.

No somos muy amigos de excursiones organizadas, pero hay ciertas partes de NY que no se pueden visitar por cuenta propia. Siempre he escuchado hablar sobre la excursión de Contrastes que muchísimas agencias y hoteles organizan en la Gran Manzana. Así que esta vez nos animamos a hacerla. El plan es el siguiente: unas 6-8 personas se suben en un bus o furgoneta, que te lleva a los condados menos conocidos y visitados de NYC: Bronx, Queens y Brooklyn.

Nuestro guía ha resultado ser un argentino encantador que nos ha contado un montón de anécdotas y ha exagerado muchísimo todo (como, por otra parte se espera de una excursión así).

Comenzamos en el centro del Midtown y subiendo por Madison Av, vamos viendo la "parte alta" de la ciudad... tiendas de lujo, gente guapa (y blanca), coches caros, porteros con chistera... y a medida que nos vamos alejando por esa misma avenida... y poco a poco... casas cada vez menos caras, gente cada vez menos blanca, aceras más sucias... nos anuncian que estamos entrando en Harlem.
El domingo, cuando estuvimos en la misa baptista en la zona oeste de Harlem, no vimos este ambiente tan decadente y oscuro. Pero esto de hoy es el este, y el tema cambia. Los bloques de pisos de protección social se suceden. Y los chicos malos también.
Cuesta creer que originariamente este fue un barrio de gente adinerada. Aunque muchas de las casas conservan aún vestigios de una arquitectura europea muy interesante. El problema es que se caen a trozos.



Es raro ver a gente blanca entre los vecinos de barrio. Es el barrio negro por excelencia.

Continuamos por Harlem y cruzamos el East River en dirección al Bronx. Nuestra primera parada es el estadio de los Yankees. No me detendré mucho en este punto, ya que vamos a ir a un partido hoy, así que podré explorarlo mucho más detenidamente. Esto es el comienzo del barrio, y a partir de aquí, cada vez se vuelve todo más decadente.

Primero las colas en los juzgados, después en los servicios sociales. Madres adolescentes, chicos muy malos... descampados llenos de deshechos, basura por las calles...



Viendo el panorama, debe ser muy complicado nacer aquí y salir de esto. Los zapatos en los cables de electricidad indican los puntos de venta de drogas o los límites de las diferentes bandas que mandan en los barrios.



Aquí es mejor no asomar durante la noche.



Aquí la proporción de habitantes es de un 55% de latinos, un 30% de afroamericanos, un 12% de blancos (yo no los vi) y el resto de diferentes etnias.
Los carteles están en español en muchos lugares.

Los grafittis se suceden, los inmigrantes ilegales se concentran en las esquinas esperando que algún constructor les ofrezca trabajo (a veces pagándoles y a veces no)...



Salimos del Bronx, cruzamos un puente y ya estamos en Queens. Aquí hay de todo, desde barrios latinos, hasta una Little India y barrios típicamente americanos y residenciales, con sus casas con jardines abiertos...



He de reconocer que esta parte de Estados Unidos me apasiona. Damos una vuelta por uno de ellos, nos adentramos en otro barrio típicamente latino (sin ser peligroso, como en el Bronx)... es increíble que en un distrito como este haya tantas comunidades tan diferentes.

Una vez fuera de Queens, sólo nos falta observar el barrio judío hasídico (os sonarán por los rizos laterales de los hombres), que está enclavado en Brooklyn. Ellos con sus sombreros, sus gabardinas negras y sus gafas. Ellas con sus pelucas (se rapan el pelo al casarse), sus faldas por debajo de la rodilla y empujando carritos eternamente (el número medio de hijos es de 7). Caras adustas. Medias gruesas color carne. Otro círculo que debe ser bastante difícil de abandonar. Y de nuevo, otra vez es complicado ver por las calles a alguien que no pertenezca a esta comunidad.



La excursión me ha encantado. Es cierto que coincidimos con un montón de furgonetas iguales, que a todos nos dejan en los mismos puntos, con 5 minutos para hacer las mismas fotos, pero es la única forma en la que yo me metería por ciertos barrios...

Ya en Manhattan de nuevo, damos un paseo por la NY Public Library (¿os acordáis de Carrie subiendo por las escaleras con su vestido de novia, justo antes de que Mr. Big le diera plantón?).



El edificio es una maravilla, por dentro, y por fuera. Espectacular. Me dan ganas de hacerme el carné de socia...



A la salida, organizamos un mini picnic en Bryant Park. El día hoy está lluvioso y gris, pero nos dan una tregua para que podamos disfrutar de este trocito verde en medio de la ciudad.



Con las pilas cargadas, nos metemos en el MET. El Metropolitan es la suma de todos los museos que hayáis podido ver hasta ahora. Es una mezcla del Británico de Londres, del Prado y del MOMA. Piensa en el arte típico de cualquier época y lugar y aquí lo encontrarás.



Un templo egipcio? Lo tienes.
Una sala de un palacio francés del XVIII? Voilá.
La reja de la catedral de Valladolid? Mírala.
Arte indígena del los Andes? A tu derecha.
Quizás prefieres arte moderno? Otra vez Warhol.

Es un museo enorme y grandioso.

De vuelta al Soho, algunas compras más mientras Padre fotografía a cualquier sujeto extraño que se mueva por las calles neoyorquinas...
Nos ponemos guapos y nos vamos a escuchar jazz al club Birland.



Compramos las entradas desde España, con tan buena suerte de que el show era una selección de lo mejorcito de Coltrane y cenamos en una mesa, a dos metros de los músicos... Como decía, sólo nos faltó un cigarrillo para que el día fuera perfecto...



(Fotos By Padre... y MadreYMás)