Este genial dibujo, con el que me siento muy identificada, es obra del genial ilustrador y artista Jordi Labanda.

domingo, 27 de febrero de 2011

Cosas con las que no estoy de acuerdo: discriminación positiva

Aunque mantengo mi anonimato en el blog, creo que todos a estas alturas sabréis que soy mujer.
Sí, aunque a veces mis piernas llenas de pelos digan lo contrario.
Aunque conduzca como un tío y diga tacos.
Aunque camine como un pato con tacones.

Soy mujer.

Y ya os he contado alguna vez, que me revienta tremendamente ese cuento chino de la paridad, o de la conciliación, que al final somos nosotrAs las que "renunciamos" a más cosas cuando en una pareja se decide tener hijos.

Pero hay cosas y cosas. Cuando, esta semana me he enterado de esta noticia , he pensado que el grado de tontuna no podía alcanzar cotas más altas.





Me jode tremendamente la ley de igualdad, las cuotas que se exige cumplir en organismos públicos, y ya esto... me supera.

¿De qué va todo esto? ¿Las chicas que se presentan al cuerpo de bomberos tienen manga ancha para tener que cumplir con menos exigencias que los chicos? ¿Y esto está amparado por la ley de igualdad?

Y cuando mi casa esté en llamas (es un ejemplo, eh? Murphy, olvídate un poquito de mí, que ya hemos tenido bastante), y venga un retén de bomberos... ¿yo qué tengo que hacer? ¿Esperarme un segundo más porque me ha tocado que me rescate una mujer? Mmmmm, veeeeeeeeeeeenga, vaaaaaaaaaaaaale.

"No se preocupe usté, SeñorSindicalistaQueHaConseguidoEstaEnormeMejora, que ya, si eso, me quemo un poquito más el cuerpo, pero ante todo, que no se diga que no soy feminista".

Y ya puestos, espero que el colectivo de gorditos, bajitos y mayores de 60, denuncie también discriminación en el acceso al cuerpo. A ver si conseguimos que los bomberos se humanicen un poco más y la profesión no se reserve sólo para los que superen el metro setenta, estén en buenas condiciones físicas y edades entre los 25 y los 50. Faltaría más, con lo que me gustaría a mí ser rescatada por un abuelete de 65, bajito, con bastón y algo de sobrepeso...

Dios mío, qué cantidad del tontos hay en este mundo.

sábado, 19 de febrero de 2011

Estoy enfadada con Dios

Y mucho.

Tanto sufrimiento, tanto dolor, tanta angustia... ¿para morir? No, no fue una muerte digna, tal y como dijo el sacerdote que ofició la misa...

Me dieron ganas de ponerme de pie y gritarlo: NO, SEÑOR SACERDOTE. SU DIOS NO LE DIO A BENDITO ABUELO UNA MUERTE DIGNA.

Mi padre era muchas cosas, pero sobre todo, era buena persona. Y no se merecía esto.

Y sí, ya sé que los planes de Dios no están hechos para que nosotros los entendamos. Pero eso no me consuela. Que no nos hubiera dado la capacidad de pensar y de preguntarnos el porqué de las cosas. Porque yo... por más que lo pienso no logro entender que un Dios que nos quiere nos haga pasar por el sufrimiento de ver cómo se muere, literalmente, una persona a la que queremos. Y sobre todo, en medio de ese dolor y esa agonía.

Bendito Abuelo, tras 10 meses y medio de lucha feroz, murió el martes en Madrid. No paró de llover durante horas.