Este genial dibujo, con el que me siento muy identificada, es obra del genial ilustrador y artista Jordi Labanda.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Diferentes tipos de familia


Cada vez que oigo este tipo de título, me preparo para leer un artículo sobre familias monoparentales, parejas del mismo sexo, solteros (singles, que suena más "cool") con alta capacidad adquisitiva o personas separadas y con hijos de uniones anteriores que se juntan y forman una suerte de tribu de los Brady.

Así que, como esas familias me parecen igual de normales que la mía y es un tema muy trillado, hoy voy a hablar de otros casos. Casos excepcionales por la rareza con la que ocurren. Casos que me hacen pensar.

Llevo toda la semana dándole vueltas al tema de las familias numerosas, leyendo cosas, viendo entrevistas. Es un tema que me apasiona (dejando a un lado las inclinaciones religiosas o no que a cada uno le lleven a ese camino). Y es un camino difícil, y hasta, diría yo, de rechazo social. Si hoy una familia decide tener más de 3 hijos, la gente los tacha de irresponsables (“pues no sé como van a pagarles el colegio privado bilingüe”), fanáticos religiosos (“uy, estos son del Opus seguro”) o egoístas (“no sé para qué traen hijos a este mundo, si no les van a poder prestar toda la atención que necesitan”).

Pensaba hablar sobre esto en esta entrada, sobre este tipo de familias en vías de extinción, pero ayer… ayer recibí una noticia tierna y maravillosa que me removió las entrañas. Y que muestra otro caso de familia distinto a lo que estamos acostumbrados… otra familia diferente.

Mi amiga M, argentino-española de 40 y tantos, 2 hijas adolescentes, marido, 2 perros, 2 tortugas.

Vive en el extrarradio de Madrid (tan en el extrarradio que su marido siempre bromea diciendo que viven en Minnesota, ahí es nada).

Mujer profesional, trabaja de 8 a NiSeSabe, y como la única tara que yo la conozco es que no tiene carnet de conducir, emplea mucho tiempo en desplazarse desde su casa hasta el centro de Madrid, donde trabaja.

No cuenta con ayuda en casa desde que las niñas se hicieron mayores. Es, lo que se llama en el argot RevistilFemenino una SuperWoman. Vamos, en mi argot yo lo denominaría una TontoWoman. Es decir, que se come los marrones ella solita.

Como además de ser una estupenda madre es una maravillosa persona, ha decidido (bueno, han decidido, ella y su familia) acoger de forma permanente en su casa y, lo más importante, en su vida, a una niña de 9 años.

Estoy segura de que esa niña no podría encontrar un hogar mejor donde lamer sus heridas. Estoy segura de que esa niña, por primera vez en su corta vida, ha tenido suerte. No me puedo imaginar a nadie más y mejor capacitado para darle cariño, ternura, valores, fe, capacidad de desarrollo personal… que mi amiga M.

Siempre nos escudamos diciendo que el mundo no se puede cambiar… Que una sola persona no puede cambiar el mundo… Pero si cada uno de nosotros hiciéramos algo así… qué diferentes serían las cosas, ¿no?

Yo trabajo media jornada, sólo tengo a Criatura, cuento con ayuda en casa (vamos, que no tengo que ocuparme de las tareas domésticas) y aún así… me ahogo en un vaso de agua.

Como decía ayer otro de los presentes al recibir el notición… la vida es… lo que uno quiera estirarla.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Listas imposibles: ventajas e inconvenientes de estar de Semi-Rodríguez.


Nunca, desde pequeña, me ha dado miedo o "cosa" quedarme sola en casa. De hecho, siempre me ha gustado... Disfruto mucho de esos pequeños momentos de soledad e independecia.
Así, que, en principio, no me agobia el hecho de estar sola en casa.

Bueno, lo de sola es un decir. Estoy con Criatura. El que no está es Padre.
Padre está viajando por trabajo. Y yo estoy sola con el terremoto de Criatura.
Van a ser solamente 3 días, pero me parecen 300.

No es la primera vez que paso sola temporadas (algunas muy largas) por el trabajo de Padre. Pero sí es la primera vez que esto me pilla como madre. Y el tema... cambia.

Criatura adora a Padre y le echa de menos.
Padre adora a Criatura y la echa de menos.
Nadie me adora a mí, así que por esa parte estamos equilibrados.

Los inconvenientes que veo a estar sola con Criatura son:

- Cuando le da una rabieta no tengo a Padre para que la sujete mientras le canto una del Cantajuegos.
- No descanso ni un segundo hasta que a las 9 de la noche acuesto a la bestia.
- Tengo que pasar por el trago de darle la cena a Criatura, tarea que normalmente es de Padre.
- Cuando llama mi suegra o mi cuñada, tengo que coger yo el teléfono

Pero también tiene sus ventajas:

- Tengo la cama para mí sola y le robo la almohada a Padre (aunque me fastidie reconocerlo, porque este tema da para muchas conversaciones, la suya es más mejor que la mía).
- Puedo hacerme pizza en el horno añadiendo roquefort sin que proteste por el olor y me recuerde, una vez más, que "eso son gusanos".
- Puedo sentarme en frente del ordenador (a partir de las 9 de la noche, claro) sin que me diga "¿Me estás escuchando? ¡Hazme caso!".
- Puedo ver Madrileños o Españoles por el Mundo sin que me diga que el movimiento de la cámara le marea.
- No tengo que escucharle decir, una vez más que él ha hecho surf en la Costa Da Morte... Sí, hemos estado en Galicia para que hiciera surf... y el tema da para mucho. Ya haré una entrada sobre esto.

En realidad no noto tanto la diferencia porque últimamente estaba llegando a casa muy tarde, así que casi no nos veíamos.

Pero reconozco que es un poco rollo estar las dos solas, así que.... PADRE... VUELVEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE

jueves, 16 de septiembre de 2010

Políticamente incorrecta: ¿tenemos que estar?


Llevo varios días escuchando en las noticias la idea que los españoles tenemos sobre el envío de tropas de nuestro ejército a Afganistán.
Parece que las encuestas aseguran que un 70% de nosotros queremos que el Gobierno retire las tropas de este país, como muy tarde en 2011.
Dado que es un tema bastante espinoso, intentaré comentarlo desde un punto de vista apolítico. También porque los dos grandes partidos mayoritarios (PSOE y PP) están de acuerdo (por una vez) en que hay que mantener allí las tropas.
No soy experta en política internacional (ni nacional), ni en normas de la OTAN, pero sí que entiendo que si un país, o sus gobernantes, o su ejército revolusssssionario, o quien sea, amenaza la democracia de nuestro mundo, tal y como lo concebimos, es tarea de TODOS evitarlo.
El ejército español no está concebido para repartir bolígrafos o comida (que está muy bien que ADEMÁS lo haga), sino para proteger un país.
Y, desde mi humilde punto de vista, esa protección incluye la de evitar que unos cuantos tarados, en nombre de Alá, se permitan el lujo de entrenar a gente sin educación, sin medios y, sobre todo, sin comida (estoy segura) para que se pongan una bomba atada a su cuerpo y lleguen a nuestros países a reventarnos. Literalmente.
Si hemos entrado en el aro y si formamos parte de la OTAN, es porque la fuerza de todos los países "civilizados" es mayor si estamos unidos.
Así que, no. Yo no soy de ese 70% que quiere que las tropas vuelvan.
Porque yo sí que creo que la labor que están desarrollando a miles de kilómetros de distancia de la seguridad calentita de nuestras casas, sirve para que Criatura, el día de mañana, pueda caminar por las calles de Madrid (o de donde sea) sin miedo a que otro 11-M le vuele los sesos.
¿Y vosotros? ¿Sois de ese 70%? Me gustaría saber las razones de cada uno para opinar de una u otra forma.
PD: Hoy no estoy grassssiosa, qué le vamos a hacer.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Listas imposibles: Las 10 causas más comunes de que tu relación de pareja se vaya a la mierda

Ayer pasé la tarde con una amiga. Una amiga friki, pero encantadora.

Charlamos sobre muchas cosas, y en algún momento de la conversación aparecieron temas parejiles espinosos.

Al final, me di cuenta de que en este mundo en el que vivimos, es complicado mantener una relación de pareja duradera.

Y me planteé muchas razones por las que un matrimonio puede acabar en divorcio.

Aquí va una de mis listas organizativas con las causas más comunes (o no) que pueden originar la ruptura de una pareja:

1. Los problemas económicos: es triste, pero aquello de que las penas con pan son menos, es totalmente cierto. No paro de pensar en la cantidad de familias que, con esta crisis, estarán teniendo muchos problemas para llegar a fin de mes. Cuando hay estrecheces en la casa, también las hay en la cama.

2. Tener una suegra tocapelotas que llame todos los días a tu pareja para preguntarle qué ha comido, qué ha cenado y si la bruja que le apartó de su lado le deja vivir. Doy gracias al Señor porque la mía no sea así. Lo sufro en las carnes de mis amigas y a veces entiendo sus deseos irrefrenables de contratar a un sicario.

3. Liarte con la vecina/el vecino del quinto. No, no es buena idea que lo hagas. Sí, ya sé que está buena/bueno. Pero dentro de unos años ella/él también tendrá celulitis/barriga cervecera.

4. Hacer un Master. Esta la conozco en primera persona. Si una pareja sobrevive a esta situación en la que uno de los dos pasa más tiempo del año quedando con sus mega compis de Master para hacer trabajos que con su familia, está preparada para afrontar cualquier cosa. Esta frase queda anulada completamente en el caso del punto 2. Nunca se está preparado para tener una suegra tocapelotas.

5. Comprarse un perro. Ojo con ésta, que parece inofensiva, pero no lo es. Analicemos un ejemplo típico para que veais a lo que me refiero:

A: Quiero un perro.
B: No tenemos sitio para tener un perro.
A: Sí, si lo tenemos.
B: Nunca estaríamos en casa para sacarle a pasear y el perro se deprimiría.
A: Yo le sacaría a pasear todos los días. Antes de irme de trabajar (6 A.M) y después de llegar del curro (9:00 P.M)
B: Pero si ni siquiera eres capaz de llevar los calzoncillos al cesto de la ropa sucia!
A: Ya, pero un perro es diferente.
B: Eso no es querer a los animales.
A: Sí, porque lo sacaría de un refugio de animales abandonados.
B: Pero si vivimos en una casa de 50 metros!!!
A: Donde caben 2, caben 3.

6. La elección de los padrinos de bautizo de tus hijos. De nuevo un ejemplo para ilustrar la situación:

A: He pensado que podríamos elegir a Pepe como padrino del niño.
B: Pero si es musulmán!
A: Ya, pero es mi mejor amigo.
B: Ya, pero es que el bautismo es un acto católico y el principal requisito es que el padrino enseñe la fe católica a nuestro hijo.
A: Ya, pero es que a Pepe le hace ilusión salir en la foto sosteniendo la vela.

7. Tener un amigo tocapelotas que pase más tiempo en vuestra casa que en la suya propia. Hay dos casos típicos de amigo tocapelotas:

- El Peter Pan de toda la vida, que cambia de novia una vez al mes y que luego se pregunta por qué no encuentra a la mujer de su vida y termina el día en tu casa bebiéndose tus cervezas mientras se lamenta.
- La típica amiga que se suele acostar siempre con Peter Panes y que termina el día en tu casa bebiéndose tu ron de barrica de roble de A20NaposLaBotellita.

El caso es que siempre acaban con tus reservas de alcohol.

8. Que la/el petarda/o del quinto tire los trastos a uno de los miembros de la pareja y éste, cansado de su rutina parejil comience a comportarse como un adolescente.
Los signos típicos de este caso son:
- El halagado comenzará a comportarse como si tuviera 15 años. Vestirá, hablará y visitará los sitios propios de gente de esta edad.
- Hablará constantemente de tal o cual problema de la/el vecina/o del quinto, pero a la mínima insinuación celosa de su pareja, negará todo.
- El tema nunca llegará a nada (todos sabemos que los vecinos del quinto sólo quieren subir su autoestima a costa de joder tu matrimonio).

9. Una mudanza. Peor aún: varias mudanzas.
Siempre hay un miembro de la pareja empeñado en guardar cada cosa que le ha acompañado durante los últimos 30 años de su vida, mientras que el otro siente verdadero éxtasis cada vez que tira cosas a la basura.

10. Escribir un blog. Esta actividad puede afectar seriamente la relación de pareja. Veamos cómo gestionan esto A y B:

A: Cariño, hoy me han dicho en el trabajo que me van a ascender.
B: Ajá.
A: Porque están muy contentos conmigo y me quieren dar un puesto de más responsabilidad.
B: Ajá.
A: Me estás escuchando?
B: Ajá
A: Como no levantas los ojos de la pantalla...
B: Es que estoy escribiendo mi blog. Hoy cuento una cosa súper graciosa que me ha pasado contigo.
A: Ya, pero es que te estoy hablando y me gustaría que me escucharas.
B: Ein? Qué decías?

¿Os veis reflejados en alguna de estas 10 causas? ¿Añadiríais alguna?

domingo, 12 de septiembre de 2010

A cámara lenta


Ayer fuimos a ver un partido de fútbol. No, no soy de esas chicas guays a las que les gusta el fútbol, se saben las alineaciones y gritan aconsejando a los jugadores hacia dónde mover la pelota (bueno, esto último sí que me gusta hacerlo, será por aquello de dar órdenes).
Durante el noviazgo, reconozco que “engañé” un poco a Padre en este sentido, veíamos algunos partidos por la tele, gritaba, insultaba a los jugadores, bebía mi cerveza mientras tanto… Pero bueno, es como lo del sexo, todo el mundo sabe que durante el comienzo de una relación, ¡se practica mucho más que después!

(NOTA para los pocos tíos que me leen: sí, sé lo que es un fuera de juego. Me costó entenderlo, pero ahora lo tengo dominado).

El caso es que para mí, ir al fútbol ayer, fue una experiencia social, mucho más que deportiva.
Porque, seamos sinceros, no me enteré de nada viendo el partido.

En casa, las pocas veces que Padre consigue hacerme seguir un partido (este año con el Mundial han sido más de las habituales), al menos tengo la opción de la repetición para enterarme un poco de la jugada. Porque no sé qué pasa conmigo, pero da la casualidad de que normalmente, cuando hay un momento de emoción, me lo acabo perdiendo porque estaba pensando en la nevera que no funciona, o me estaba arrancando una pielecilla de las uñas, o estaba observando la mancha que Criatura dejó en esa pared… Y por eso NECESITO las repeticiones, para poder ver qué ha pasado, quién ha cometido la falta, quién ha marcado el gol, observar lo mono que es tal o cual jugador…
Pero en el campo… ¡NO HAY PANTALLA! ¿Cómo es posible? ¿Cómo se enteran los espectadores de quién ha sido el que ha metido el gol?
Si desde arriba… ¡todos parecen iguales!
Joder, ¿qué les costaba poner la repetición de las mejores jugadas en grande?

Total, que como una no tiene pantalla que muestre de nuevo los mejores momentos, se pasa la hora y media observando todo lo que se mueve alrededor de cualquier evento deportivo:

- Las chicas futboleras, que me hacen mucha gracia, aun a pesar de sonar machista… Pero las veo tan entregadas al partido, desgañitándose, sacándose de encima el cliché de que a las mujeres no les gusta el fútbol… que para mí son un espécimen digno de observación.

- Los enanos que van con sus padres. Mirar sus caras de sorpresa y admiración al ver el enorme estadio.

- Las familias enteras, armadas con enormes bocatas, pipas y todo lo necesario para “que mi niño no me pase hambre”.

- Los señores mayores, que observan el partido en el campo mientras lo escuchan en sus mini radios.

- Los amigos veinteañeros, para los que el estadio es el primer lugar de reunión, antes de irse de marcha.

- Los turistas extranjeros, que aprovechan su estancia en Madrid para ver un partido.

- Las “fáchion”, que van al estadio para todo, menos para ver el fútbol.


Curioseo a los de mi alrededor, porque echo de menos una pantalla gigante en el fútbol.

Y en mi vida. Una gran pantalla que repita, de vez en cuando, los momentos geniales que he pasado. Que me permita rememorar los detalles. Ver las mejores jugadas a cámara lenta. Porque siento que muchas cosas se me están empezando a escapar. Y quiero congelar la imagen a cada minuto. Para verlo todo de nuevo. Otra vez.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Listas imposibles: Especímentes playeros


Lo que tienen las vacaciones, aunque breves, es que dan para mucho.
Durante los escasos 11 días que hemos pasado en la playa, he obtenido información visual (y de otros tipos) suficiente para escribir, al menos, una entrada al mes.

En un hotel de la costa española, especialmente destinado a familias con niños, las categorías de huéspedes que se puden encontrar (o que por lo menos yo he encontrado y creo que se puede exptrapolar a cualquiera de las vacaciones familiares que hayáis experimentado) son las siguientes:

1. Los fáchion (leído tal y como se escribe).
En nuestro caso representados por una pareja de padres jóvenes, él con corte de pelo de esos imposibles, ella más maquillada que una puerta.
Y la Criatura... la Criatura vestida cada día de un color, que parecía aquello la noche temática del amarillo, del verde, del azul. Lo juro. El día del amarillo la niña llevaba vestido, zapatos, cinta del pelo y... ¡calcetines amarillos! TODO. Y de un amarillo limón, intenso. Que mira que odio yo el rosa, los lazos y las cursiladas, pero es que llevar a un bebé que aún no camina de un color amarillo fosforito y sin privarle además de puntillas en calcetines, y cinta del pelo... ¡debería estar penado!
Y antes de entrar en el restaurante, se hacían todas las noches la foto los 3 para que les quedase un bonito recuerdo del día del color de turno. Y así todas las noches. El día temático del azul me gustó especialmente porque madre e hija iban en exclusiva de este color. De hecho, casi lloré de la emoción.

2. Los niños con nombres imposibles.
Esto es, las Jessis, Jennys, Kevincostners y demás. En este caso, estaban representados por unos mellizos de nombres parecidos a Jonathan y Cristopher. No eran estos exactamente, sino algo peores, pero mantendré el anonimato de los dos benditos. Que no discuto que estos nombres queden estupendos como nombres de niños británicos o americanos DE TODA LA VIDA, pero, a los que no veo ningún sentido si se sacan de contexto y los llevan dos niños ceceantes cuyos abuelos seguro que tienen que mirar varias veces el orden de las H (sin menospreciar a nadie, que Benditos Abuelos serían los primeros que no tendrían ni pajolera idea de escribir esos nombres y terminarían llamando al niño Crígtofe).
Es como el que pone a sus hijos nombres de otras comunidades autónomas, que suenan como el culo en el lugar de residencia.
A mí, personalmente, me gustan mucho un par de nombres canarios, que sin tener nada que ver con las islas, y viviendo en Madrid, sonarían igual de ridículos que los Kevincostners...

3. Los jubilaos, sin D.
Parejas de viejetes que suelen viajar en pack de 6 (es decir, 3 parejas). Fácilmente reconocibles por el tono tostado-anaranjado de ellas y las piernecillas de alambre de ellos embutidas en bermudas juveniles que contrastan con las barrigas cerveceras y de "guiso casero" que se abultan tras las camisas de rayas.
Se les nota relajaos, sin D, sin tener que aguantar a hijos y/o nietos y son los únicos que salen a bailar los pasodobles nocturnos de la CutreOrquesta del hotel.

4. Los escandalosos.
En nuestro caso en concreto, los de la habitación de al lado, que hablaban a gritos, por lo que nos enteramos de todo tipo de intimidades muy íntimas. Y no, no me estoy refiriendo a sexo. Me estoy refiriendo a lo siguiente (juro que es absolutamente cierto):
- Joé, te has peío?
- Sí, jajajaja.
- Tío, qué peeeeeeeesteeeeeeeeeeeeee.
Claro que Padre y yo tuvimos un ataque de risa de los buenos...

5. Los lisssssstos del Buffet.
Sí, me refiero a esos que se saltan la cola de los mortales y, como quien no quiere la cosa, se apoderan de la última croqueta, pizza o manjar apetecible, haciéndose los tontos...
He llegado a ver a un señor quitarles los dos últimos trozos de pizza a dos niños que llevaban esperando 10 minutos.
Por supuesto, la monté. Y el tío se hizo el tonto, pero yo la monté. La RobinHood del Buffet, podéis llamarme a partir de ahora...

6. Los hambrientos del Buffet.
Sí, la sección "Buffet libre" de un hotel daría, por sí sola, para varias entradas.
Porque, ¿qué le pasa a la gente cuando la comida es gratis? ¿Es que en sus casas no comen?
Estamos hablando de gente que se puede permitir pagar un hotel de 4 estrellas en pleno mes de agosto. Es decir, que no creo que pasen hambre en invierno. Aunque igual sí. Y por eso en verano se empeñan en poner en el mismo plato ensaladas imposibles, ragut de ternera, un par de croquetas y un flan de limón. Que ves el plato acercarse tembloroso a ti y sales corriendo porque si los 5 kilos te caen encima te pueden lesionar ambos pies.

7. El delincuente.
Sí, joder, este año teníamos uno de esos, con pulsera de esas que te pone la poli para detectar si te fugas o si te acercas a tu ex mujer...
Pulsera tobillera que se tapaba con una muñequera...
Yo, como buena curiosona de todo menos discreta, no podía apartar mis ojos de su tobillo en la piscina. Y Padre, como buen marido de mujer cotilla no paraba de decirme "Cariño, por favor, disimula!".

8. Los lisssssstos de la piscina.
Sí, me refiero a esos que se levantan a las 6 de la mañana para bajar a la piscina y ocupar sus tumbonas con 6 ó 7 toallas para toda la familia.
Porque entendámoslo. No es lo mismo estar en la tumbona a 3 metros de la piscina, que estar a 20. Menuda diferencia (leáse con un tonito de ironía fina, por favor)
Que hay que joderse. Nos vamos a una playa nada masificada en la que no hay que pelearse por pillar sitio y no nos libramos de esta plaga de listos, aunque sea en la piscina.
Suelen compaginar su actividad como lisssstos de piscina con la de lisssstos de Buffet.

9. La familia española tradicional.
Es decir, toda la tropa. Abuelos, padres y nietos.
Patriarcas con sus 3 hijos, sus 2 yernos y su nuera, los 7 nietos y la tía soltera (de unos 80 años, pero a poder ser con un nombre como Encarnita, Pilarín, Amparito o Teresita).
Este año, nosotros hemos concursado en esta categoría, pero sin tía soltera y debutando como hija única yo misma. Y Criatura.

10. Los guiris.
Fácilmente distinguibles por su tez rosada, sus querubines rubios y preciosos (que los miras y no te puedes creer cómo han salido unos niños tan monos de unos padres tan feos) y su capacidad de aguante sin límites del sol de las 4.

Se me ocurren unas cuantas categorías más, pero daría lugar a una entrada demasiado larga.

¿Y vosotros?
¿Identificáis las categorías?
¿Queréis añadir alguna?