
Y mala madre.
Y se lo cuento a todos los que me quieren escuchar. Sobre todo a todAs.
Hace algunos días se originó una discusión entre uno de mis grupos de amigas. Una de ellas tiene una nena de 2 meses que es... llorona. El típico bebé tocapelotas, podríamos decir. Ya sé, ya sé todas las teorías del Dr. González sobre los bebés. Y sé que no hay bebés malos ni buenos. Pero los hay con un carácter más complicado que otros.
Y esta es una de esas.
La madre está desquiciada, y deseando irse de vacaciones con su marido, y sin niña. Pero... se siente culpable por tener esos pensamientos. Piensa que es una madre mala por tenerlos... porque, seamos sinceros, ninguna madre que se precie, debería estar deseando irse unos días sin su bebé, para desconectar.
Y yo le aconsejé que lo hiciera, que no se sintiera mal por ello y que esos días le vendrían genial tanto a ella como al bebé.
Desde que soy madre, he desarrollado mi propia teoría sobre los niños y la maternidad. Y me he dado cuenta de que en general, somos tremendamente hipócritas cuando tocamos este tema. Todo es maravilloso, la nueva "ola" de crianza natural está fenomenal, pero echo en falta otra tendencia. La tendencia realista y menos edulcorada. Así que la voy a crear yo. Para todas aquellas madres que no se sientan identificadas con la otra.
Y no lo hago porque me considere mala madre, aunque siempre bromee con este término. Creo que soy una madre estupenda. Y creo que Criatura (y os juro que es así), es uno de los niños más felices que conozco. A pesar de que yo sea su madre. O precisamente porque lo soy.
Ahí va mi teoría:
En general, a las madres, por lo que sea, por una cuestión tradicional, o de educación o de LoQueSea nos han contado siempre lo maravilloso que es tener un hijo. Y lo es. Por eso algunas queremos repetir.
Pero nadie nos ha contado nunca (o casi nunca) que es agotador, que mentalmente genera un estrés altísimo el hecho de pasar todas las horas de tu día al lado de un pequeño terremoto que NO SE CANSA NUNCA. Y que en ocasiones necesitas desconectar. Que estás tan harta que quieres mandar a casa de tu suegra a la Criatura en cuestión. Que te alegras de ir al médico y que haya retraso porque tienes unos minutos más en los que te puedes dedicar a ti.
En mi caso, soy muy independiente. Y lo que peor llevo de la maternidad, es el hecho de no tener tiempo para mí, para mis cosas, para mis hobbies (aunque sean tumbarme en el sofá a no hacer nada).
Y lo único que he escuchado durante mucho tiempo, son frases tan alentadoras como"es que esto es tener un hijo, qué te creías?", o "es que te crees que un niño es un juguete", y perlas de este tipo.
Ya sabía que la llegada de un hijo estaba ligada al término sacrificio, pero eso no significa que el resto de mi vida se vea anulada. Al menos, yo no entiendo así la maternidad. Lo siento. No me he fusionado con mi bebé hasta ese punto. Qué se yo. Será que soy rara.
Y no considero que sea peor madre por dejar de vez en cuando a Criatura con Benditos Abuelos. He conseguido una niña sociable, que se va con cualquiera, pero que a la vez disfruta estando con sus papás. Para mí eso es una suerte. Será que no me sentiría orgullosa, como otras madres, de esa "mamitis" que otros niños desarrollan. Vamos, que he llegado a escuchar a algunas madres frases como "es que me encanta que mi niño sea memito"... ¿cómo? Pues te vas a cagar cuando le tengas que dejar en la guarde berreando...
Mi vida como persona, como pareja y como mujer es igualmente importante. Básicamente, porque si no, Criatura sólo conseguiría una madre amargada, llevando una vida que no le gusta. He renunciado a mi tiempo libre, sí. Pero de vez en cuando, la dejo con otras personas de confianza que la cuidan y me dedico a mis business. Y eso me da un subidón que hace que llegue a casa con las pilas cargadas.
Y la verdad, es que... yo estoy feliz así.
Y como me la reflanflinfla.com lo que opinen los demás, ahora me dedico a contar esta sensación a todas aquellas madres primerizas que pasan por lo mismo. Y tras esos minutos de desconcierto inicial, me encanta cuando me confiesan "a mí me pasa lo mismo, pero me daba vergüenza decirlo y me sentía un bicho raro por sentirme así". Y se van tan contentas, o, al menos, sintiéndose acompañadas en sus sentimientos.
No digo que mi teoría sea aplicable a todas las madres. Ni que todas las madres pasen por esto. Sólo digo que es necesario que alguien cuente también esta versión. No por mí, que la verdad es que no me he sentido mal en ningún momento (mi mejor amiga me contó todo esto a los pocos días de dar a luz, en plena llamada de SocorroNoPuedoMásConEstoYQuieroRecuperarMiVida, algo que le agradeceré siempre), sino por ellas. La soledad es lo peor que le puede suceder al ser humano.
Algunas madres nos sentimos así. Otras no.
Sólo reivindico el derecho a contar la otra versión. La de las "malas madres".
Y se lo cuento a todos los que me quieren escuchar. Sobre todo a todAs.
Hace algunos días se originó una discusión entre uno de mis grupos de amigas. Una de ellas tiene una nena de 2 meses que es... llorona. El típico bebé tocapelotas, podríamos decir. Ya sé, ya sé todas las teorías del Dr. González sobre los bebés. Y sé que no hay bebés malos ni buenos. Pero los hay con un carácter más complicado que otros.
Y esta es una de esas.
La madre está desquiciada, y deseando irse de vacaciones con su marido, y sin niña. Pero... se siente culpable por tener esos pensamientos. Piensa que es una madre mala por tenerlos... porque, seamos sinceros, ninguna madre que se precie, debería estar deseando irse unos días sin su bebé, para desconectar.
Y yo le aconsejé que lo hiciera, que no se sintiera mal por ello y que esos días le vendrían genial tanto a ella como al bebé.
Desde que soy madre, he desarrollado mi propia teoría sobre los niños y la maternidad. Y me he dado cuenta de que en general, somos tremendamente hipócritas cuando tocamos este tema. Todo es maravilloso, la nueva "ola" de crianza natural está fenomenal, pero echo en falta otra tendencia. La tendencia realista y menos edulcorada. Así que la voy a crear yo. Para todas aquellas madres que no se sientan identificadas con la otra.
Y no lo hago porque me considere mala madre, aunque siempre bromee con este término. Creo que soy una madre estupenda. Y creo que Criatura (y os juro que es así), es uno de los niños más felices que conozco. A pesar de que yo sea su madre. O precisamente porque lo soy.
Ahí va mi teoría:
En general, a las madres, por lo que sea, por una cuestión tradicional, o de educación o de LoQueSea nos han contado siempre lo maravilloso que es tener un hijo. Y lo es. Por eso algunas queremos repetir.
Pero nadie nos ha contado nunca (o casi nunca) que es agotador, que mentalmente genera un estrés altísimo el hecho de pasar todas las horas de tu día al lado de un pequeño terremoto que NO SE CANSA NUNCA. Y que en ocasiones necesitas desconectar. Que estás tan harta que quieres mandar a casa de tu suegra a la Criatura en cuestión. Que te alegras de ir al médico y que haya retraso porque tienes unos minutos más en los que te puedes dedicar a ti.
En mi caso, soy muy independiente. Y lo que peor llevo de la maternidad, es el hecho de no tener tiempo para mí, para mis cosas, para mis hobbies (aunque sean tumbarme en el sofá a no hacer nada).
Y lo único que he escuchado durante mucho tiempo, son frases tan alentadoras como"es que esto es tener un hijo, qué te creías?", o "es que te crees que un niño es un juguete", y perlas de este tipo.
Ya sabía que la llegada de un hijo estaba ligada al término sacrificio, pero eso no significa que el resto de mi vida se vea anulada. Al menos, yo no entiendo así la maternidad. Lo siento. No me he fusionado con mi bebé hasta ese punto. Qué se yo. Será que soy rara.
Y no considero que sea peor madre por dejar de vez en cuando a Criatura con Benditos Abuelos. He conseguido una niña sociable, que se va con cualquiera, pero que a la vez disfruta estando con sus papás. Para mí eso es una suerte. Será que no me sentiría orgullosa, como otras madres, de esa "mamitis" que otros niños desarrollan. Vamos, que he llegado a escuchar a algunas madres frases como "es que me encanta que mi niño sea memito"... ¿cómo? Pues te vas a cagar cuando le tengas que dejar en la guarde berreando...
Mi vida como persona, como pareja y como mujer es igualmente importante. Básicamente, porque si no, Criatura sólo conseguiría una madre amargada, llevando una vida que no le gusta. He renunciado a mi tiempo libre, sí. Pero de vez en cuando, la dejo con otras personas de confianza que la cuidan y me dedico a mis business. Y eso me da un subidón que hace que llegue a casa con las pilas cargadas.
Y la verdad, es que... yo estoy feliz así.
Y como me la reflanflinfla.com lo que opinen los demás, ahora me dedico a contar esta sensación a todas aquellas madres primerizas que pasan por lo mismo. Y tras esos minutos de desconcierto inicial, me encanta cuando me confiesan "a mí me pasa lo mismo, pero me daba vergüenza decirlo y me sentía un bicho raro por sentirme así". Y se van tan contentas, o, al menos, sintiéndose acompañadas en sus sentimientos.
No digo que mi teoría sea aplicable a todas las madres. Ni que todas las madres pasen por esto. Sólo digo que es necesario que alguien cuente también esta versión. No por mí, que la verdad es que no me he sentido mal en ningún momento (mi mejor amiga me contó todo esto a los pocos días de dar a luz, en plena llamada de SocorroNoPuedoMásConEstoYQuieroRecuperarMiVida, algo que le agradeceré siempre), sino por ellas. La soledad es lo peor que le puede suceder al ser humano.
Algunas madres nos sentimos así. Otras no.
Sólo reivindico el derecho a contar la otra versión. La de las "malas madres".







