Este genial dibujo, con el que me siento muy identificada, es obra del genial ilustrador y artista Jordi Labanda.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Fun, fun, fun

"Fun" como diversión? O "fun" como "soniquete navideño"?

Pues ni una ni otra, más bien UF. Mañana es Nochebuena. Tupendo. Y pasado Navidad. Más tupendo todavía.

Pero me niego a hablar de Navidad, espíritu navideño, comidas familiares, amor, paz y regalos. Que no!!!!
Así que me he puesto a investigar cómo se celebran estos días en países que son mayoritariamente No-católicos.

Por ejemplo, en China, como no es una costumbre autóctona, sino exportada de Occidente, lo que hace la gente joven es irse a comer a una pizzería o a una hamburguesería el día 25. Pues muy listos, no? Yo quiero!!!!
En Japón ponen ramas de árboles perennes en las casas y se pasa el día con tu novio/a. Si no lo tienes...pues te buscas uno para esas fechas! Así son los japoneses. El día perfecto para ellos consiste, pues, en irte a comer con tu pareja a un lugar occidental y luego pasarse por un hotelito del amor...vamos, festejar la Navidad con un achuchón, que eso es algo muy sano!
En India, más que la Navidad, se celebra el Diwali, el festival de las luces...Mi amiga Nikki, que es una india afincada en Reino Unido se ponía su sari más vistoso y lo celebraba en familia. En Navidad ponen hojas de mango en casa y los árboles "navideños" son precisamente el mango y el banano.
En Irán, los pocos católicos que hay dejan de comer determinados productos animales el día 10 de diciembre. La cena de Navidad la celebran con un pollo cocido y regalan a los pequeños de la casa ropa nueva que estrenan ese mismo día.
En Corea, se celebra el nuevo año el primer día de la primer luna nueva. Ese día, cuenta la tradición que si te quedas dormido amanecerás con las cejas blancas...así que ni el Tato duerme! Me imagino grandes tanques de café colombiano pasando de mano en mano!

Total, que viendo las múltiples celebraciones, me dan ganas, como siempre, de irme a Barajas y coger el primer vuelo con destino DondeSea.

Pero lo pasaremos, como siempre, en familia, comiendo más de la cuenta, bebiendo todo lo bebible y cantando villancicos.

Y tú...cómo piensas pasar el Fun, fun, fun navideño?

martes, 22 de diciembre de 2009

Haciendo números...y sin calculadora!

Los días como hoy uno hace cálculos.
Sí.

Y empieza a pensar en qué haría si le tocase la lotería. Cómo distribuiría el dinero, en qué invertiría y a quién le daría un pellizquito.
No me digáis que nunca habéis pensado o calculado el dinero exacto que necesitaríais para vivir tranquilamente sin trabajar. Venga, hombre...que sí! A no ser que trabajéis en eso que os encanta y que es puramente vocacional. Y aún así!

Como me decía un compañero el otro día...lo peor de todo es que, a medida que nos vamos haciendo mayores, el importe que necesitamos que nos toque se va reduciendo considerablemente! Y no se trata de que cada vez tengamos menos años para disfrutar del premio, sino que cada vez estamos más quemados y nos conformamos con menos!

Yo tengo clarísimo qué daría a cada una de las personas con las que lo compartiría...cancelaciones de hipotecas varias, viajes en familia, estudios de posgrado...y sobre todo, tengo claro lo que haría con MI parte...ay!
Un súper viaje de varios meses, un ático amplio en el centro de Madrid, y a vivir!
Me conformo con el tipo de vida que hago ahora, un par de viajes al año, salir a cenar cuando me apetezca (últimamente, con la llegada de Criatura hemos cambiado esto por pedir comida a domicilio), comprarme algún trapito mono...en fin, lo normal!

Tengo claro que el dinero no da la felicidad, me repito a mí misma en días como hoy en los que no me ha tocado ni la pedrea, pero...ayuda tanto!
No pretendo ser multimillonaria, pero si no tuviera que trabajar, creo firmemente que sería más feliz! Y eso no significa que estaría todo el día en casa viendo a las AR de turno! Seguramente me dedicaría a escribir, o a estudiar idiomas o a...ver a AR!!! Jajajaja! Pero lo elegiría yo sola! Sin que nada me obligase.

Por favor, confírmame que tú también has calculado alguna vez lo que necesitas que te toque para dejar de trabajar!

domingo, 20 de diciembre de 2009

Yo, mí, me, conmigo...Tú, ti, te...robot.

La semana pasada tuve un curso de Liderazgo. El profesor, que era un tío bastante enrollado, de éstos que se dedican al Marketing, se pasó buena parte del tiempo contando anécdotas que, al final, resultaron tan o más interesantes que el curso en sí.

Parece que hace poco tiempo asistió a una charla/conferencia/evento en Barcelona, promocionado por 2 compañías muy conocidas, una de electrónica y otra de software. Era una presentación de un nuevo producto: el robot de compañía.
Había 2 prototipos, uno masculino y otro femenino. A simple vista estaban tan conseguidos que este chico les saludó al entrar. Ni qué decir tiene que ambos estaban cañón...La textura era muy similar a la piel, tanto que cuando les tocabas parecían humanos.
No penséis mal (reconozco que yo también lo hice), no tenían funciones "consoladoras" ni eran muñecos hinchables. Simplemente eran eso: robots de compañía. Tenían instalado un software emocional que les permitía reaccionar ante diferentes situaciones y fomentar en su triste dueño la ilusión de sentirse acompañado y entendido.
Hubo un par de demostraciones y el resultado, por lo que parece, fue espectacular. Entre el público asistente, muchos empresarios que preguntaron rápidamente el precio de venta de semejante artículo. Por tanto, hay demanda...Y si hay empresarios que lo quieren, entiendo que habrá también gente como tú y como yo que quiera comprarlos.
¿Que has tenido un mal día en el trabajo? No pasa nada, llegas a casa y le cuentas a Robocop que tu jefe es gilipollas y que te ha enmarronado con no se qué tarea.
¿Que tu mujer no quiere tener sexo contigo desde hace un mes? Tranquilo, coge a Lara Croft, ponle una copa y siéntate en el sofá a explicarle a tu "amiga" lo malvada que es tu mujercita.

Eso sí, de momento no te pueden limpiar la casa ni satisfacer tus instintos más primarios, pero...todo llegará.

Según nos estaba contando esta historia, mi capacidad de sorpresa iba en aumento...¿es posible que hayamos llegado a esto? ¿Hay gente tan sola en el mundo que si pudiese permitírselo, se compraría este artilugio? Y lo peor es que la respuesta es SÍ.

Me imagino a la típica abuelilla que vive sola, a la que nadie visita nunca...ésa que te cuenta su vida cuando te sientas a su lado en el autobús...o a esa persona un poco tímida, que nunca fue el líder de su clase y no tiene amigos, y que pasa los fines de semana en frente de la televisión jugando a pensar en la vida de los demás...Y me los imagino mucho más felices, con un robot de compañía al lado, algo a quien contar sus felicidades y desdichas...algo que les haga pensar que son queridos, escuchados y comprendidos.

Qué pena llegar a este punto...Ahora que es Navidad, ¿por qué no nos dedicamos un poco a escuchar a esa gente que tenemos cerca y que sabemos que está sola? Creo que todos conocemos a alguien. Está muy bien lo de apadrinar al niño de turno en Zimbabwe, y por supuesto, no hay que dejar de hacerlo, pero hay veces que nos olvidamos de los que tenemos mucho más cerca. Con un pequeño gesto podemos alegrar el día de de estas personas y, de paso, hundir la expansión de semejante negocio inhumano.

¿O acaso tú te comprarías un robot de compañía?

jueves, 10 de diciembre de 2009

El buen amigo

¿Qué significa ser buen amig@?

¿Estar siempre ahí cuando uno te necesita? Sí, pero no sólo eso.

Cuando he tenido una etapa complicada, he necesitado cariño, he llorado por las esquinas o simplemente he querido dejarme morir, siempre has estado ahí. Más de lo que me imaginaba. Probablemente, más de lo que me lo merecía. Con más fuerza de la que nunca esperé por tu parte. Me has sorprendido positivamente. Sí.

Pero además, ser amig@ es conocerme. Saber que aunque tenga el teléfono desconectado porque no quiero hablar con nadie de este mundo, necesito hablar contigo. Contarte mis cosas y que me entiendas. Y entonces tú llamas. Insistes. Y cuando te lo cojo y me pongo a llorar, lloras conmigo.

Y sabes lo que me gusta y lo que no. Sabes las cosas que me cuesta mucho hacer y que hago sólo porque a ti te gustan. Sólo por verte reir un minuto, o por hacer que te sientas bien. Y me las agradeces porque sabes que para mí suponen un sacrificio. Y también sabes que no todo lo que te gusta a ti, me tiene que gustar a mí también. Hasta eso entiendes.

Y eres leal. Te pones de mi lado cuando me siento sola, atacada o herida. Siempre eres de mi equipo.

Y pides perdón. Pides perdón con todas las de la ley. Te sientas a mi lado, me coges la mano y me dices que lo sientes. Y que no volverá a pasar. Y en tus ojos leo que es verdad, porque pides perdón con sinceridad, no como un mero trámite.

Y te ríes conmigo. Reimos junt@s. De nosotros o de los demás, que no nos entienden.

Y te alegras de mis éxitos. Y te entristeces con mis fracasos. Y aunque no tengamos ya tantas cosas en común como cuando nos conocimos, hace ya tantos años, lo básico, que es que nos queremos, permanece.

Así que me encanta charlar contigo. Y pasar tiempo contigo. Y te doy un abrazo cuando te veo. Porque te lo ganas cada día.

Eres un buen amig@.

Y los que no...los dejo por el camino. Hay pocos que me hayan decepcionado. Y ya no me interesan.