Este genial dibujo, con el que me siento muy identificada, es obra del genial ilustrador y artista Jordi Labanda.

domingo, 29 de noviembre de 2009

A contrarreloj: no llego

No llego a nada.
El despertador suena temprano. Me despierto, me ducho.
En albornoz preparo el bibe. Despierto a Criatura. Le cambio el pañal. Traslado a Criatura a la cama con Padre.
Padre le da el bibe mientras yo me seco el pelo y me visto. Criatura y yo nos vamos mientras Padre se vuelve a dormir.
Bajamos al garaje. Meto a Criatura en el coche, pliego el carro y salimos. Es otra vez más tarde que ayer.
Hago una parada a mitad de camino para dejar a Criatura con Benditos Abuelos. 2 min cronometrados y de nuevo al trabajo.
Mierda, otra vez atasco!
Llego 20 min tarde a la oficina. Tengo 200 mails pendientes de leer (y lo que es peor, de contestar). Intento tomarme un café con mis compis. No puedo porque en ese momento me entra una llamada que tengo que contestar. Con el estrés que llevo necesito ir al baño. No me da tiempo.
Consigo tomarme un café y eso hace que necesite aún más ir al baño. Me pongo de pie. Camino los 50 metros que hay hasta el baño. El de minusválidos (que es individual) está ocupado. Mierda! (no, mierda no). Entro en el común, pero ahí no puedo. Es imposible.
Vuelvo a mi sitio con un terrible dolor de tripa.
Me han puesto una reunión. Tengo que terminar unas cuantas cosas antes. Pienso en Criatura. Quería llamar a Bendita Abuela para ver qué tal está hoy, como ha comido, si ha hecho cacas, si está de buen humor...No me da tiempo.
Son las 3. Es mi hora de salida. Para eso tengo jornada reducida. Miro a mi alrededor. La persona que trabaja para mí debería haberse ido ya también y sigue aquí. Me quedo un rato más. Sólo hasta que termine esto...y esto...
Ha sido un buen día. Salgo a las 4. Llego a casa de Benditos Abuelos. Bendita Abuela tiene mi comida a punto. Termino de comer a las 5. Justo a esa hora hay que empezar a dar la merienda a Criatura. Se la doy.
Después, baño y camino a casa. Son ya las 6...
Ups, no hay nada en la nevera! Hay que ir urgentemente al súper.
Ups, hay que pasarse por la farmacia para comprar comida de Criatura!
Ups, no tenemos bodies desde que Criatura estiró! Tengo que pasarme por el Centro Comercial!
Ups, he quedado con mi amiga MariPiliLaFantástica, que hace 2 meses que no nos vemos!
Ups, tengo que pasarme por la tienda en la que compré los zapatos a Criatura...esos que no le velen!
Ups, tengo que pasarme por el tinte, la zapatería o la ferretería!!!
Después de la operación de turno, sea cual sea, llego a casa. Criatura está inaguantable a estas horas. Justo al llegar al garaje se queda dormida. Al sacarla del coche se despierta. Obvio.
Son las 7 y media. Las 8 si había tráfico.
Quiero darle el bibe y acostarle ya. Y yo con ella.
Llamo a Padre porque le gusta ver a Criatura un rato. Aún no ha salido de la oficina. Joder!
Criatura no para de dar gritos y lloriquear. Está agotada.
Así que la última hora del día que pasa despierta consiste en tener a Criatura en brazos. Intentar entretenerla como sea. Tengo ganas de llorar.
Son las 9. Padre entra por la puerta. Me pilla en la cocina, con Criatura en brazos sujeta con una mano y con la otra preparando el biberón.
A las 9 y media la casa queda en silencio.
Cenamos. Hablamos media hora y nos vamos a la cama. Son las 11. Y tengo ganas de llorar.
Los 5 minutos que tengo antes de morir de sueño, los dedico a pensar que algo no está funcionando en esta sociedad.
Tengo una señora que viene a limpiar a casa, unos padres que se ocupan de cuidar a Criatura y de facilitarme la vida, un trabajo de media jornada y solamente un crío.
Y no llego.
¿Cómo lo hacen todas esas madres que tienen 2 ó más críos, que trabajan hasta las 8, que no tienen abuelos cerca que les echen una mano y que, además se ocupan de las tareas del hogar?
O me organizo muy mal o ellas lo pasan aún mucho peor que yo.
Esta sociedad no está pensada para que ambos padres trabajen y críen a Criaturas sanas y felices.
Pero es que...yo necesito trabajar, quiero trabajar. Y Padre también.
¿Dónde está el equilibrio?

Y tú, ¿llegas a todo? ¿Llegas, simplemente?

martes, 24 de noviembre de 2009

Fin de fiesta: Goodbye San Fran

Y al octavo día, descansó.

Por la mañana, desayunamos por última vez, nos despedimos de Punji y nos vamos de compras. Nos quedan pocas horas hasta que salga nuestro avión y ya hemos visto casi todo...

Nos gastamos nuestros últimos dólares y montamos en el avión con mucha pena (difuminada con las ganas de ver a Criatura).

El viaje es un poco infierno, sitios asignados bastante cutres, centro de "entertainment" continuamente estropeado...menos mal que dormimos bastante. A la llegada a Barajas nos encontramos con la última sorpresa. Nuestras maletas no llegan con nosotros...bueno, al menos se han quedado en Londres...

La llegada a casa es emocionante. Criatura nos está esperando con una banda en la cabeza que lleva escrita su bienvenida a los papis...No se emociona mucho, nos sonríe tras un minuto de duda y luego sigue como siempre.

Le ha salido el tercer diente y está más enorme que nunca. Benditos Abuelos nos la han llevado a casa y la han cuidado durante 9 días...Son unos santos! Y la alimentan fenomenal.

Jugamos con ella y por fin dormimos en nuestra cama y al lado de nuestra Criatura...estamos en casa.

Crónicas viajeras desde San Francisco (séptimo día)

DIA 7: El día en que casi nos matamos en medio de un parque nacional americano.

Hoy se ha estropeado el tiempo. Llevábamos viéndolo en el Weather Channel toda la semana, pero nos resistíamos a creerlo…y al final era verdad. Está nublado. Nubladísimo. Y llueve.

Hemos alquilado un coche para hacer una excursión por las afueras de SF. En el puesto de recogida del coche tenemos la suerte de que la señora que nos atiende es una cubana simpatiquísima que nos hace un precio especial para un coche especial (especial para Padre, se entiende): un Chevrolet Camaro. Es un coche americano y muy deportivo. Así que ya lo tenemos, ya es nuestro…brrrummmm Brum. Como dice nuestra reciente amiga cubana…ES UN CARRO BIEN NICE!!!! Jajajaja!

Salimos de SF en dirección a Half Moon Bay. Hace un día de perros, gris, lluvioso, con viento y mucho frío, pero…como vamos en nuestro Camaro, nada de eso importa! La carretera de la costa ofrece un espectáculo bastante chulo de acantilados, playas sin fin y olas brutales.

Primera parada: Half Moon Bay. Es un pueblo precioso, con casitas de anuncio y una playa muy chula. Es una zona de surf, ya que las olas del Pacífico no son ninguna broma. Antes de llegar hemos pasado por un faro que es un hotel. Hay varios por esta zona, que forman parte de una especie de Red Nacional de Hoteles-faro.



La zona también es muy conocida porque en la época de la ley seca se conseguía alcohol de contrabando que provenía de barcos que llegaban desde Canadá. Como hay muchos acantilados espectaculares, parece que los barcos se escondían ahí y descargaban tranquilamente la mercancía…

Teníamos previsto hacer una ruta a caballo por aquí, pero con este tiempo…imposible!

Constinuamos en el coche hacia Santa Cruz, que es el pueblo en el que vamos a comer. Vamos haciendo paradas en los sitios que nos parecen más chulos…de vez en cuando vemos algún surfero intrépido, pero ni siquiera ellos han elegido salir hoy…Antes de llegar a Año Nuevo Bay, un parque natural, también nos paramos un par de minutos…en un mall a comprarnos un café que nos caliente un poco!

Me encanta viajar en coche…y más en USA! Atravesamos miles de casitas diseminadas por el campo sin ningún orden. Granjas, ranchos…pequeños pueblecillos con sus zonas comerciales: bancos, cafés, tiendas de donuts en la calle principal. Siento que me repito todo el rato, pero…es que es como en las pelis! Eso sí, te puedes imaginar e incluso llegar a sentir cómo será la vida en una de esas casas apartadas de la colina…en medio de un pueblo al borde de un acantilado…en mitad de California…en mitad de los EEUU…aburrida! Pero a mí me encanta mirar!

Os acordáis de “Se ha escrito un crimen”, con la Señora Fletcher y la cantidad de crímenes que se cometían en lugares con acantilados en los alrededores de Cabot Cove? Pues no sé por qué me viene esa imagen viendo esta zona…

Tras un buen rato llegamos a Santa Cruz. ¿Os suena la marca de ropa y complementos de surf y skate con ese nombre? Probablemente no, como a mí…porque somos unos abuelillos desactualizados. Pero Padre me pone al día y por lo visto es bastante conocida. Pues bien, es de aquí.

Santa Cruz es una ciudad de unos 55.000 hab (me encanta que en el cartel de entrada a cualquier pueblo o ciudad ponga el número de habitantes) que es uno de esos sitios “de veraneo de toda la vida”. Por lo visto tiene un puntito un poco hippy y el tema sufero le da bastante caché también. Lástima no haber conseguido pillar algo de sol para ver esto en su ambiente más real…

Tiene una especie de paseo marítimo con atracciones algo antiguas, al más puro estilo decadente de Coney Island, en NY. Y un muelle que se extiende sobre las aguas del Pacífico (con pinta de ser bastante frías) lleno de lugares donde comer y unos avistaderos de leones marinos, que pasan temporadas por aquí (parece que sólo los machos).

Comemos en Stagnaro’s un sitio con unas vistas chulísimas (dramatic, que dirían por aquí) del Pacífico, del faro de Santa Cruz y de las casitas del acantilado. Lo típico de aquí es de nuevo el marisco, así que Padre disfruta de su langosta mientras yo me como una especie de panini de cangrejo con queso encima. La camarera confirma mi teoría de que aquí no hay gente normal, sino gordos_obesos y flacos_anoréxicos. Se ríe cuando se la cuento, pero la comparte!

Después de comer nos dirigimos al Parque Nacional de Big Basin, para ver las secuoyas…la carretera es muy agradable entre árboles enormes que no nos dejan ver el cielo y viendo las casas de la montaña. Como dice Padre, sólo nos falta ver al Oso Yogui dando una vuelta por aquí. Las casas son rarísimas, tampoco aquí hay término medio, o son súper chulas, con pinta de mansiones, o son cutres con pinta de caerse de un momento a otro y jardines llenos de cosas, desde estatuas cutre-romanas hasta todo tipo de basuras que ocupan el jardín delantero.

Llegamos justo antes de que empiece a anochecer y la guarda nos dice que es mejor que no demos el paseíto de 15 min que teníamos previsto hacer, ya que anochece muy rápido. Así que damos una mini vuelta, vemos algunas secuoyas gigantes (son el ser vivo más alto del planeta, llegando a pasar de los 100 m) y se caracterizan por su longevidad. Algunas de las que hay en este Parque Nacional (eso sí, no me preguntéis cuáles) están cerca de los 2000 años.

Como no tenemos más opciones, nos montamos en el coche y nos dirigimos a SF en el viaje probablemente más peligroso que hayamos hecho nunca.

La carretera que nos indica la guarra del GPS es la peor que hemos visto nunca! Estrecha, llena de niebla, sin luz…Hay unos precipicios en mi lado que no quiero ni mirar. Y no hay vallas. No hay una puta valla en todo el trayecto. Realmente la guarda tenía razón. Anochece en un minuto. La niebla hay veces que es tan densa que en algún momento llego a pensar que tenemos un muro de piedra en frente cortando la carretera. En los primeros 20 km tardamos más de media hora y no nos cruzamos con ningún coche. Por supuesto mi mente empieza a pensar en todo tipo de desastres que pueden ocurrir, accidentes, quedarnos sin gasolina, tipos con rifles que nos paran y nos matan, ahhhh!!!!

Padre está tan concentrado conduciendo que no sé si hablarle o no. Tras acabar un trayecto de 14 millas eterno y pensar que vamos a llegar a una carretera algo mejor, pillamos el Skyline Bvd, que es más de lo mismo pero cruzándonos con muchos coches que en ocasiones nos deslumbran con sus faros. Y esta vez el trayecto es de casi 30 millas. Joder!!!! Eso sí, como estamos en lo alto de una montaña, las vistas del valle y de la Bahía son espectaculares. Ahora entiendo el nombre de la carretera! Pero no paramos ni disfrutamos de nada, porque seguirmos acojonados!

Tras un viaje infernal, parece que llegamos a una intersección en la que vemos lo que podría ser una autopista! Sin embargo, la guarra del GPS no nos quiere llevar por ahí! Quiere que vayamos por otra carretera secundaria!!!! NOOOOOOOOOOOOOOOOO. Padre se da cuenta a tiempo y pillamos la autopista que nos lleva a SF sanos y salvos. Llegamos al centro a las 7. Ha sido un viaje de más de 2 horas muy pero que muy intenso.

Ni Camaro, ni leches. Ni secuoyas, ni vistas “dramatic” ni leches. Hemos pasado un miedo que te cagas en el trayecto de vuelta.
Aconsejo hacer esta ruta en coche, sí. Pero que sea de día!!!! Seguramente haya otro camino que vaya por carreteras menos peligrosas, pero si vas con el GPS diabólico, no puedes hacer mucho más…

Tras dejar el coche en el parking, nos quedamos en el hotel descansando.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Crónicas viajeras desde San Francisco (sexto día)

DIA 6: Día tranquilo.

La misión de hoy es recorrer los barrios más al sur de la bahía: Mission, Castro, The Haight…

Llegamos a Mission con la 16th tras un viaje corto en BART. Nada más subir a la superficie, se aprecia que éste no es un barrio elegante ni pijo. Aunque, como siempre en los EEUU, todo puede cambiar un par de bloques más adelante…
Muchos negocios latinos parecen querer demostrar que fue gente de habla hispana la que montó esta ciudad hace ya unos cuantos años.

Llegamos hasta Misión Dolores, el edificio más antiguo de SF. Está en una intersección de calles que tiene una curiosidad: la multiculturalidad religiosa. En una esquina está la basílica católica, en otra, una iglesia baptista y en otra una sinagoga judía. No deja de sorprenderme eso…en este país, el que no encuentra la religión que más le interesa, es porque no quiere!!!!
Misión Dolores es una iglesia pequeña y de estilo colonial (obvio, si no es aquí, ¿dónde vamos a encontrar edificios de tipo colonial?), fundada en el siglo XVIII. Al lado, y comunicada mediante un patio no visible desde fuera, está la basílica, construida posteriormente, mucho más grande y rehecha tras el terremoto. Lo más curioso de la basílica es que las cristaleras son naranjas, así que desde dentro parece que te estás resguardando de un incendio…curioso el efecto.
Merece la pena darse una vueltecilla por la parte trasera de la Misión y ver el pequeño cementerio, lleno de tumbas del s.XIX, en plena Fiebre del Oro. Bueno, la verdad es que salgo un poco deprimida de allí, todas las lápidas que aún son legibles, ponen la edad en la que falleció el huésped…y es como para llorar. La edad media debe ser de unos 30 años…o menos. Muchísimas madres con hijos o bebés muertos a las pocas semanas o años de vida…uf. Qué suerte tenemos de haber nacido en esta época. Y en España.

Continuando un poco por Dolores St llegamos al Mission High School, donde estudió gente como Carlos Santana. Tiene una torre digna de ver que domina todo SF.

Es curioso, porque esta calle tiene unas casas chulísimas, que no tienen nada que ver con lo que hay a escasos metros y que se ve mucho más cutre. El Missión Dolores Park es una explanada enorme de césped que alberga unas pistas de tenis públicas y que está un poco más abajo.

Retomamos la calle Valencia y observamos un poco el ambiente de este barrio, que es sin duda, latino. Hay algunas fachadas de casas pintadas como verdaderas obras de arte, y también algo muy curioso: los “Alley”. Encontramos el Clarion Alley. Es un callejón lleno de murales pintados en los muros de los edificios y de las casas con muchos temas. Digamos que son grafitis, pero profesionales…Cada mural tiene un tema. Y dependiendo de lo que gusten o no, se mantienen en el tiempo (algunos llevan años) o se pinta uno nuevo encima…además, si no gusta, corre el riesgo de ser objeto de pises varios…Es bastante impresionante y hay verdaderas obras de arte.


Caminando caminando…llegamos a The Castro, el barrio gay. Banderas gays en cada farola, cafés llenos de parejas de gays (las lesbianas no las vemos por ningún sitio), algún transexual de 2 metros que, con esa altura, tiene difícil esconder su género…y poco más. Es un barrio para darse una vuelta y tomarse un café. Hay una pequeña plaza a la salida del BART dedicada a Harvey Milk, pero no tiene nada interesante. Este barrio sufrió duramente los efectos del SIDA en los 80, pero también fue el primero en poner remedio y organizar actos para recaudar fondos que sirviesen para ayudar a todos los enfermos… Después de tomarnos un café para recargar pilas, cogemos un trolebús que nos deja en la zona de The Haight, la zona hippy de SF. Curioso, de nuevo, porque a pesar de que el ambiente se ve cutre, nos bajamos, andamos unos 100 metros y nos encontramos con Alamo Square y las famosas Painted Ladies, que son unas casas preciosas, como de mentira, que miran al parque y que dan ganas de comérselas! Mmmm.
¿Os acordáis de la telecomedia americana Padres Forzosos? Pues las casas que salían aquí, donde supuestamente vivían los 3 hombres con las 3 niñas son estas! Si es que hemos crecido con el Made in USA metido en el cerebro!!!!
Os dejo el link por si os queréis recrear en vuestra adolescencia: http://www.youtube.com/watch?v=d-5HC44GRbk&NR=1
Algo que siempre disfruto mucho en los viajes son las casas. Los edificios en los que vive la gente, y que normalmente, en cuanto sales de España, son preciosos. Pues a pesar de haber viajado bastante, creo que las casas que más me han gustado son las de San Francisco…Son una pasada!
Damos un paseo por el parque de Alamo Sq, que está lleno de perros sueltos (está permitido en este área) y rodeado por este tipo de casas espectaculares.

Este barrio bohemio, hippy y cuna de los artistas de los 60 y 70 consiguió que un GAP cerrase porque se dedicaban a romper sus puertas, ya que no querían tiendas que perteneciesen a grandes cadenas, sino que preferían contar con sus comercios de barrio.
Damos una vuelta por las calles más alejadas de este parque, donde vivió gente como Janice Joplin y observamos de nuevo en cualquier parque, ya sea The Panhandle o Buena Vista Park, otra triste realidad San Franciscana: los indigentes. Hay muchísimos, miles…en todas partes. Con su carro de supermercado lleno de objetos inútiles, sus cartones…duermen y viven en los parques…muchos de ellos debieron ser los hippies de aquella época y la heroína y otras drogas acabaron con su vida…No se meten con nadie, pero realmente ofrecen la peor imagen de la ciudad…

Terminamos en Haight St, la calle comercial y de restaurantes de la zona. Está lleno de tiendas de ropa vintage, estudios de tatuajes, artículos de música y músicos callejeros. Me recuerda bastante a la zona de Candem, en Londres. Mismo tipo de gente alternativa y mismo tipo de ambiente.
Comemos en un local pequeño, llamado Escape from New York Pizza. Nos ponemos hasta arriba de comer por 15 USD…una ganga!

Bajamos un poco la calle y cogemos un bus de nuevo hasta el centro. En la zona de la parada la gente que se ve ya causa un poco más de intranquilidad…que te quieres montar en el bus cuanto antes, vaya.

Llegamos al SOMA, South Of Market Street. Es una zona rara, como industrial, llena de:
- talleres de coches
- almacenes
- bloques de apartamentos nuevos (y bastante caros)
- clubes para salir.
Todo mezclado…y voi-lá! Eso es el SOMA.

Al lado está ya el SFMOMA, los Yerba Buena Gardens y un montón de galerías de arte y museos. Nos tomamos un café y nos retiramos un ratito al hotel para descansar. Hoy tenemos actividades nocturnas y hay que reponer fuerzas.

Después de una mini siesta, cogemos un taxi y nos vamos a la zona de North Beach a ver el musical Beach Blanket Babylon…es una especie de visión cachonda de la actualidad americana y sanfranciscana, que lleva 35 años en cartel.
A mi lado se sienta un typical american, que me cuenta muchas cosas de la ciudad. Lleva 25 años viviendo aquí aunque es de Minnesota.
El musical me encanta. Es cierto que me entero, como mucho, del 25%, así que no lo recomiendo a menos que tu nivel de inglés sea medio-alto, pero es genial. Divertido, irónico, repasa personajes de la política, la música y la actualidad americana…genial. Nos reímos bastante.

A la salida tomamos un panini rápido en un italiano de la zona cuyo dueño nos habla de fútbol y de su equipo, el Nápoles y de vuelta a Union a tomar unas copillas en los clubes san franciscanos.

Empezamos en el Cellar, que no tiene mucho ambiente a estas horas, seguimos en el Rye, con más gente, pero más tranqui y terminamos en el Ambassador, que es el que más me gusta. Mucha gente, decoración genial y más copitas!

Curiosidades? En todos los garitos nos han pedido el ID en la puerta…como en las pelis!!!! Jajajaja!
Los chicos bailan! Sí!!!! Todos se mueven más o menos, pero bailan!!! Y con sus chicas también!
No se puede fumar dentro de ningún sitio, claro, y las copas no son caras.
Se lleva mucho lo de tomar cócteles y los barman son bastante más profesionales que en España. Tienen un manejo con la coctelera!!!! No hago caso a Padre y en el último sitio me pido un Dry Martini, por lo de la aceituna, mira tú, que ya tenía yo ganas de hacer la gracieta que veo en todas las pelis…efectivamente, es el primer y el último Martini que me bebo. Pero y lo glamurosa que he quedao yo yéndome de clubbing por SF y tomando Dry Martini, qué? Eso no cuenta?

A la 1 nos volvemos al hotel con un ligerísimo achispamiento por mi parte, que Padre se empeña en afirmar que es algo más…

viernes, 20 de noviembre de 2009

Crónicas viajeras desde San Francisco (y van 5)

DIA 5: El día en que me quedé sin culo. Se fue. Desapareció del todo. Creo que está pegado al sillín de la bici que alquilamos hoy.

Nos levantamos pronto, bajamos a desayunar, aunque Punji y su amigo coreano no están trabajando y los suplentes no son tan simpáticos…Salimos a las 9 del hotel y bajamos hasta Fisherman’s Wharf en Cable Car.

Nada más bajar, entramos en el primer sitio de alquiler de bicis que vemos y alquilamos nuestro medio de transporte: la bicicleta. Hacía muchos años que no montábamos en ella, así que estoy un poco desentrenada. No pasa nada, porque como tengo agujetas en cada músculo de mis piernas debido a los 2 días intensivos de subir y bajar cuestas, al principio no noto el dolor. Vamos, es que ni siquiera noto las piernas.

Bajamos hasta el mar y volvemos a subir por un camino empinadísimo del parque de Fort Mason. Se me sale el corazón por la boca. Literal. Eso sí, igual que tienes subidas espantosas, luego te encuentras la recompensa de las bajadas…Claro que me cago del miedo en cuanto cojo velocidad con la bici y voy frenando todo el rato, con el consiguiente dolor de brazos que eso me genera por llevarlos en tensión...

Atravesamos una pradera de césped y empezamos a pedalear a lo largo de la costa. Y a hacer fotos al Golden Gate. Desde todas las posiciones. Una más. Otra desde aquí. ¡Mira esta perspectiva del Golden Gate! Y así hasta 300…

Las casas de la zona son bastante espectaculares y muchas de ellas tienen la bandera de los EEUU en sus jardines.

Continuamos hasta The Presidio, donde está el Palacio de las Artes que se creó para la Expo Internacional de 1915. Imita unas ruinas grecorromanas y se ha reconstruido un poco el original porque se estaba cayendo. En este lugar se rodó una escena de La Roca (cuando Sean Connery se encuentra con su hija) y hemos estado buscando el banco donde ambos se sientan. Pues en esa zona NO hay bancos. Hemos buscado durante un buen rato y nada de nada…Así que he llegado a la conclusión de que el banco era de atrezzo y lo quitaron después del rodaje. Habrá que comprobarlo cuando lleguemos a casa…
Una parada más en Warming Hut, un café turístico lleno de niños de excursión, y de nuevo a la carrera. Y aquí empiezan las cuestas más empinadas, que no consigo hacer encima de la bici...sino con la bici al lado!


Me duele todo. Las piernas, el pecho…el alma! Cuando llegamos arriba tras 20 paradas más para seguir haciendo 100 fotos más del puente, veo que la ascensión ha merecido la pena. Empezamos a cruzar el puente, con grave riesgo para nuestra integridad física. Intentamos ir en paralelo a ratos, pero los ciclistas franciscanos, que no son muy amables (los no ciclistas tampoco se caracterizan por ello, la verdad) nos tocan el timbre para que no estorbemos su carrera…así que nos apartamos rápidamente!




En el puente hace menos viento del que imaginábamos y es impresionante pensar que estamos cruzando esa mole de hierro rojo que tantas veces hemos visto en el cine. Así que llegamos con bastante subidón al otro lado. Comenzamos el descenso bestial por una carretera llena de curvas que termina en Sausalito, que viene de la expresión Sauce pequeño…Saucelito….Sauselito…Sausalito. Es un pueblo precioso costero, con auténticas mansiones en lo alto de la colina. Lleno de turistas, eso sí. Yo creo que si se va con tiempo hay que extender la visita a Tiburón, adonde casi ningún turista se acerca por falta de tiempo y que, probablemente, mantenga un ambiente más auténtico y original.

Tras charlar unos minutos con la viejecilla galesa que hay en el Visitor’s Center (que no para de decirnos lo mucho que le gusta, con mirada viciosa incluida, Rafa Nadal), nos vamos a comer a un sitio monísimo llamado Horizons, donde disfrutamos de una hamburguesa riquísima y unos tacos de pescado fresco. El restaurante tiene una vista preciosa de SF y el puente de la bahía. Altamente recomendable. Y de precio bastante bien. Eso si...la copa de vino que Padre se pide es más cara que mi hamburguesa!!!!!

De nuevo cogemos las bicis, y bajamos un buen trecho hasta llegar a las casas flotantes típicas de este pueblecito. Hay de todo, desde construcciones un poco hippies que no ofrecen ninguna confianza hasta casas llenas de encanto y que tienen pinta de costar un riñón.

Además, desde aquí se observa con facilidad la inmensidad del Pacífico.

Ahora toca subir de nuevo hasta el centro del pueblo para coger el Ferry de vuelta a SF. Todo lo que hemos bajado haya que subirlo…Ahhhh!!!! Menos mal que en los trozos de cuesta abajo merece la pena que el aire (ya bastante frío) te dé en la cara y te despeje. En esos momentos es como si estuvieras en otro planeta. Es una sensación genial.

Hacemos una paradita en una tienda de cosas sólo de Navidad para comprar algún recuerdo y cogemos el Ferry. Los señores que nos atienden al llegar, que son bastante simpáticos (no puedo decir lo mismo de los franciscanos) nos dicen que justo a esa hora se pilla una vista genial de la puesta de sol en el Golden Gate. Damos fe.
De nuevo, tip para los futuros visitantes de SF: Hora de salida del Ferry que te muestra la puesta de sol más bonita de SF: 4:45 PM. Lado en el que debes sentarte para tener la mejor vista: derecho.

Llegamos a SF con un poco de prisa porque tenemos que devolver las bicis antes de las 6. Así que Padre me obliga a saltarme semáforos, correr por la ciudad y casi morir asfixiada de nuevo para llegar a tiempo. Al final vamos tan rápido que nos sobra media hora!

Son casi las 6 de la tarde, es muy de noche ya y lo que teníamos previsto ahora era visitar el Golden Gate Park. Pero no tiene ningún sentido visitar un parque de noche, así que cogemos el Cable Car de nuevo, con dirección al centro y decidimos irnos de compras.

El paseo nocturno en tranvía es precioso…e ir de tiendas también! Ya había olvidado lo mucho que me gusta entrar en cualquier sitio y que los dependientes me saluden con una sonrisa, que me pregunten si me pueden ayudar, pero sin atosigarme, que me traigan las tallas que necesito sin necesidad de salir de los probadores…incluso si faltan 3 min para la hora de cierre!!!!! En España sería: “mira, es que estamos cerrando, vale?” entonado con un deje tipo Esteban. Aquí, sin embargo, te dan las gracias cuando sales de la tienda, aunque no hayas comprado nada. Y te atienden, eso que en España no hacemos. Si es que me encanta este país!!!!!

Compramos unas cuantas cosas en GAP y A&F y de vuelta al hotel paramos a cenar algo…Bueno, Padre, porque yo estoy aún con la hamburguesa de Sausalito en la boca! No sé qué tiene esta comida que no tengo ninguna noche ganas de cenar…Padre repone fuerzas en un restaurante americano bastante típico y llegamos tarde al hotel.

Ha sido un día genial. Cruzar el puente en bici me ha encantado. A mi culo no tanto, pero…merece la pena!

Hoy he desarrollado una nueva teoría sobre los franciscanos: o están obesos, o están delgados con tipazo. El franciscano medio, ni alto ni bajo, ni gordo ni flaco, no existe. No me extraña, claro, porque después de ver a muchas recientes mamás empujando su propio culo y el carro por las cuestas de esta ciudad, entiendo cómo lo hacen para recuperarse del post-parto. De hecho, en la costa esta mañana hemos llegado a ver grupos de mamás, cada una con su carrito, con una entrenadora que les iba diciendo los ejercicios que tenían que hacer. Así que aquí, si vives en la ciudad, mantienes piernas y culos firmes y si vives en las afueras…te pones como un obús.

Es mi teoría del día. Tan absurda probablemente como las miles de teorías que hay en el mundo!

jueves, 19 de noviembre de 2009

Crónicas viajeras desde San Francisco...toma cuatro!

DIA 4: El día en que casi pierdo el culo.

Creo que nunca he estado tan cansada como hoy. Qué bonitas las cuestas, qué graciosas las cuestas, joder con las cuestas, me cago en las cuestas, no subo otra cuesta, vamos a coger un taxi. Esa es la secuencia lógica de un viaje a San Francisco.

El día ha sido agotador. Nos hemos levantado, hemos desayunado en el hotel bajo la atenta mirada de Punji y a la calle!

Primero hemos estado por la zona de Russian and Nob Hills. Los edificios de esta zona son bastante impresionantes, está lleno de hoteles de súper lujo, la gente que pasea por la calle parece High Class y en general se trata de un barrio muy caro. Nos hemos detenido a ver de cerca el Pacific-Union Club, sólo para hombres, aristocrático y de nuevo bastante posh. Casi en frente (casualidad o no?) está el Auditorio de los Masones, en el que se celebran también ceremonias de ciudadanía. Esto es, cuando alguien extranjero consigue ser por fin ciudadano de los EEUU y se celebra casi casi como si fuera una fiesta (no me extraña, por otro lado, dado que después de pasar aquí 3 días me dan ganas de ser americana). Al otro lado de la calle se encuentra la Grace Cathedral, episcopaliana y con 2 curiosidades: un memorial dedicado al SIDA, ya que entre sus fieles parece haber bastantes gays que en los años 90 sufrieron como pocos esta enfermedad, y un laberinto de piedra en el suelo de la iglesia por el que la gente camina dando vueltas mientras medita.
En los alrededores hay muchos asiáticos practicando Tai-chi, como en todo San Francisco.

Desde ahí bajamos una súper cuesta hasta la zona de Chinatown, haciendo una parada previa en Old St. Mary’s Cathedral, destrozada por el fuego durante el terremoto de 1906 y hoy en día llevada por los Paulistas. Aquí ofrecen conciertos muchos días y justo hoy disfrutamos de un mini concierto de piano a 4 manos espectacular.

Esta iglesia marca un poco el comienzo de la zona de Chinatown. Este barrio chino es bastante más uténtico que el de NYC y además, no está orientado al turismo. De hecho, durante el paseo de un par de horas que hacemos por la zona apenas nos cruzamos con personas que no sean asiáticas. Está lleno de supermercados que venden ingredientes que no he visto en mi vida, bazares con productos chinos de mil clases, negocios, bancos y peluquerías chinas. A finales del siglo XIX, los chinos tenían limitados los lugares en los que podían vivir y…estar, así que, como sólo disponían de unas cuantas manzanas intentaron aprovechar el espacio. ¿Cómo? Construyendo sus templos en la parte superior de viviendas, tiendas, comercios, etc. Así es como llegamos a Waverly Place, en cuyo número 125 se encuentra el Tien Hou Temple. En el piso de arriba, claro! Por si no habíamos subido suficiente…jajaja! Desde arriba hay unas vistas espectaculares del distrito financiero y la parte religiosa es un espacio bastante pequeño lleno de gente rezando y de un humo de incienso tan concentrado que llega a marear.

Un par de vueltas más por el barrio chino (viendo callejones como Rose Alley donde se han rodado escenas de películas como Indiana Jones) y acabamos en Portsmouth Square, que determina un poco el final de este barrio. En esta plaza los chinos se dedican a reunirse, practicar Tai-chi, jugar a las damas y al ajedrez y…escupir. Hay que ver lo que escupen estos chinos!!!!



Cogemos un bus que nos deja en la zona de North Beach y comenzamos la verdadera tortura de cuestas. La primera me deja sin aliento y (escaleras incluidas) nos lleva al Ina Coolbrith Park, un parque precioso y pequeñito situado más o menos a la misma altura que la Coit Tower, pero más cerca del Golden gate. Desde aquí seguimos ascendiendo y bajando las tremendas cuestas de Russian Hills. Esta zona está llena de casas preciosas y es cara. Por lo visto, antes de la invención de los Cable Car, nadie quería vivir aquí, pero después de que la comunicación mejorase esto se convirtió en una zona carísima por las vistas que ofrecía.
Las casas bajas tipo mansión se mezclan con bloques de apartamentos muy lujosos con porteros que llevan sombrero de copa. Esta zona tiene fama de bohemia y muchos escritores del siglo pasado vivieron aquí (inspirados por lugares como Macondray Lane, una calle sombría llena de vegetación) y disfrutando del amor libre, que no deja de ser otro icono de la ciudad. Vamos, que tod@s se acostaban con tod@as.

Después de bajar un poco llegamos a la parte alta de Lombard St. Esta calle es de las más famosas de SF porque supuestamente tiene el mayor grado de inclinación de toda la ciudad. De hecho, hicieron curvas para que los coches pudieran bajarla sin peligro. Independientemente de ello, la calle es preciosa porque está llena de casas muy bonitas y de hortensias enormes en medio de unos jardines laterales que le dan mucho color.

Desde ahí volvemos a subir otra cuesta enorme. Nunca jamás me había sentido tan cansada, las distancias no son muy grandes pero lo de “caminar la ciudad” como hacemos siempre que estamos de viaje, nos va a suponer unas agujetas tremendas.

La idea ahora es llegar a la zona de Japantown & Pacific Heights. Para eso cogemos otro autobús…o al menos lo intentamos. Para subir necesitamos tener cambio y no es nuestro caso, así que nos bajamos y cambiamos dinero. Futuros visitantes: apuntarse esto: para subir a los buses sanfranciscanos hay que llevar a mano el dinerito preparado…Ale!

Por fin llegamos a la zona japonesa y hacemos un parón para comer. En el Japan Center hay un montón de restaurantes japoneses y entramos en uno con buena pinta en el que reponemos fuerzas.

La zona japonesa está rodeada de bloques de apartamentos con buena pinta y menos casas bajas. Los japoneses, al igual que los chinos, llevan aquí desde finales del siglo XIX y han pasado por varios contratiempos. Durante la Segunda guerra mundial, muchos de ellos, ciudadanos americanos ya y de tercera generación en este país, fueron confinados en campos de concentración y sólo se les permitía llevar aquello que pudieran cargar con ellos. Se les quitaron casas y negocios y se especuló con ellas. Muchos de ellos, alistados en el ejército de los EEUU al volver a su casa, se encontraron con que no tenían casa.

La Peace pagoda que fue regalo de la ciudad hermana de SF, Osaka, está al lado del Japan Center, centro comercial y de ocio que recrea todo lo genuinamente japonés que puedas imaginar.

Tras un paseo 100% japonés y tras comer bastante sushi, llegamos al Konko Temple, que es un templo sintoísta muy moderno. Una visita rápida a este centro religioso para terminar en una zona llena de templos de otras religiones.



Empezamos con la Cathedral of Saint Mary of the Assumption (Sta. María de la Asunción de tooooooda la vida), que es, como bien dice la guía, el templo de ciencia ficción del catolicismo. Es una catedral ultra moderna, con un techo brutalmente alto que tiene cristaleras por donde pasa la luz formando una cruz. Es enorme, las ventanas laterales ofrecen una perspectiva de SF por los cuatro costados y el órgano está en alto, como si se tratase de una seta.
La cruz del altar pende de unos tubos de aluminio que reciben descargas de luz que hacen que parezca que estás teniendo una experiencia sobrenatural…en fin, una pasada.
Al doblar la siguiente manzana está otra iglesia, la First Unitarian Church. Esta es protestante y para que quede claro que todo el mundo es bien recibido, nada más entrar hay una bandera gay. Es una iglesia rara para nosotros ya que no hay retablo ni ninguna figura religiosa. En el altar hay 4 sillas y una especie de escultura abstracta en hierro.

En frente hay una iglesia baptista a la que no entramos para no hacernos más lío multicultural.


Seguimos caminando un poco y aterrizamos en la zona administrativa de la ciudad. El Civic Center. Pasamos al lado de varios Federal y State Buildings y llegamos al City Hall o Ayuntamiento. Tiene una cúpula dorada y es un edificio muy “parisino”.

Se puede entrar dentro y lo recomiendo. Hay una escalinata bestial y cogiendo el ascensor (por cierto, preciosos, de madera por dentro) hasta la cuarta planta se puede ver el hall con una perspectiva chulísima. En las escaleras de entrada de este Ayuntamiento fue asesinado Harvey Milk, el activista gay cuya película protagonizó Sean Penn y que estoy deseando ver cuando llegue a casa.
¿Curiosidades? Dentro del City Hall hay un bonito sonido ambiental gracias a la megafonía, que hace que se oigan cantos de pajaritos…brutal, ¿no?

En frente del Ayuntamiento está la Civic Center Plaza y justo atravesándola llegamos a la Biblioteca Pública de SF. Ha empezado a lloviznar, así que entramos, cogemos un libro y nos sentamos un ratito a leer para reponer fuerzas.

Desde ahí caminamos 15 minutos más y llegamos al hotel a las 6 de la tarde. Una hora más tarde, agotada y sin ganas de cenar, apago la luz y me duermo.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Crónicas viajeras desde San Francisco (3ª parte)

DIA 3 (dedicado a quien siempre me abre los botes cuando están fuertes y me da un cigarro en la ofi cuando se me acaba, que tenía muchas ganas de conocer Alcatraz)

Nos levantamos pronto. Desayunamos en el hotel y tras conseguir (sin proponérnoslo) que la camarera india (bautizada como “Punji” por Padre traiga otro zumo de naranja de tapadillo, salimos de nuevo a explorar.

Caminamos un poco hacia Union y decidimos coger un tranvía hasta el Financial District. No nos enteramos demasiado bien de cómo funciona el sistema y nos ponemos en la parte trasera. Al llegar a la última parada, nos bajamos y empezamos a disfrutar de la zona de rascacielos que termina en The Embarcadero.

Damos un paseo hasta el muelle y de repente nos encontramos con una vista maravillosa del Puente de la Bahía (Bay Bridge).
De nuevo nos adentramos en el distrito financiero y entramos en el Embarcadero Plaza. Es un centro comercial con algunos cafés e incluso con cines. No tiene nada de especial si no fuera porque la arquitectura es muy curiosa y un poco laberíntica. En un lado está el Maritime Plaza, que nos volvemos locos para encontrar, ya que lo señalan como algo destacado en la guía y que no es más que un rascacielos que ofrece una buena foto de la Transamerica Pyramid reflejada en sus cristales.
Seguimos caminando hacia la zona de North Beach, vemos el edificio Canessa, un icono de la libertad gay. Volvemos hacia la zona de los Piers, que es una especie de paseo marítimo que trancurre paralelo a la bahía. Nos desviamos un poco para atravesar la Levi’s Plaza, donde están los headquarters de Levi’s. El edificio de oficinas tiene un cartel bastante sorprendente en la entrada advirtiendo de que en ese lugar se liberan gases que pueden dañar la fertilidad. Suponemos que se trata del arbesto. Por si acaso, no entramos mucho más allá de la puerta...

Y ahí comienza la verdadera pesadilla para mis piernas (y mi culo): la ascensión a la torre Coit. Subimos un tramo de unas 300 escaleras (y no creo que esté exagerando). A lo largo de la subida hay muchísimas casas de madera preciosas con unas vistas impresionantes al Bay Bridge. Por fin, y aunque he tenido dudas de si lo lograría, llegamos a la Coit Tower. Fue construida como monumento en honor a los bomberos de SF con el dinero de Lilly Coit, una chica “bien” que iba a contracorriente y que se hizo voluntaria de la brigada de bomberos tras ser salvada por ellos y con una vida de película (seguro que alguien ha hecho una peli sobre esto).

La ascensión a la torre es un horror, pero las vistas desde arriba son espectaculares…y por fin divisamos el Golden Gate! Se ve todo SF, la ciudad al completo, los 2 maravillosos puentes, la isla de Alcatraz, Yerba Buena, Sausalito, Oakland. Impresiona.


Desde aquí bajamos por la calle más empinada que he visto hasta ahora (Filbert St) en la que parece que los coches aparcados se van a caer como fichas de dominó y terminamos en la Saint Peter’s & Paul’s church, una iglesia católica entre Chinatown y North Beach. Parece que tanto italianos como chinos la usan a menudo para celebrar bodas y a pesar de que es bastante moderna (1934) a mí me gusta mucho. Aquí se hicieron el reportaje de boda Marylin Monrow y Joe DiMaggio, a pesar de que no se casaron por la iglesia, sino por el juzgado porque ambos eran divorciados.

Continuamos caminando hasta llegar a Fisherman’s Wharf por la Powell St. Las casas de esta ciudad son espectaculares.

Terminamos en el Pier 39, famoso por los leones marinos que disfrutan del agua y del sol de esta zona y que parecen no querer irse nunca.

Para recuperarnos de la subida y de las cuestas, nos sentamos a tomar el plato típico de la zona: Clam Chowder servido en un panecillo Sourdough. Es una especie de sopa de gambas (con marisco y puerros) bastante espesa que ponen en un pan redondo al que quitan la miga.

Desde ahí nos acercamos al USS Pampanito, un submarino americano de la Segunda Guerra Mundial que consiguió hundir a 6 barcos japoneses y dañar a alguno más. Hacemos el tour completo que termina con la charla de un señor con pinta de veterano americano que nos cuenta anécdotas del submarino, como que los cocineros eran los mejores de la Marina o que el aire acondicionado que había en el submarino no era para los tripulantes, sino para las máquinas…Bueno, yo no me entero de mucho...y tampoco es que me vuelva loca el tema, pero Padre escucha con gran atención.

Al salir entramos en el Museo Mecánico, una verdadera joyita. El acceso es gratuito y merece la pena pasar media hora dando una vuelta. Está lleno de maquinitas, videojuegos y otro tipo de maquinaria mecánica de ocio que va desde el siglo 19 hasta nuestros días…Lo mejor???? Que TODO FUNCIONA!!!! Sólo tienes que meter monedas de 25 centavos y jugar!!! Hemos visto mi futuro en una máquina como la de “Big”, hemos jugado a una carrera de coches en una de las máquinas más antiguas (he ganado yo), Padre ha jugado al béisbol y al hockey y también ha hecho de sheriff disparando un revólver. Muy divertido!

Luego un poco de tiendas y un café (americano con refill, para mimetizarnos del todo) para prepararnos para la visita a Alcatraz. Hemos cogido un ferry y nos hemos colocado en la parte de arriba. Para los que vayan a ir, un par de tips. Por un lado, comprar las entradas anticipadamente desde España un par de semanas antes. Y por otro: el viaje de ida en barco, en la parte izquierda se ve SF y en la derecha la isla de Alcatraz. Colóquense dependiendo de lo que quiera ver! El tour a estas horas está genial porque sales de SF de día y vuelves de noche, con lo que ves las 2 postales…

La cárcel nos ha encantado. Primero fue un fuerte, más tarde una prisión de mínima seguridad para militares y al final la prisión más segura de todo EEUU. Al bajar del ferry subimos una cuesta (a estas alturas mi culo ni se inmuta) mientras una guía nos cuenta toda la historia de la cárcel. Ya dentro tenemos una audioguía que nos va explicando el interior. Se accede por la sala de duchas y se visitan varios corredores, te cuentan anécdotas de presos, se ve el comedor, el hospital, Broadway y el Bloque D.



- Lo más divertido: el sobrenombre de Broadway, que viene porque los nuevos presos cuando llegaban hacían un paseíllo desnudos por este corredor.
- Lo más estremecedor: el sonido de las puertas de las celdas al cerrarse.
- Lo más angustioso: el relato del intento de fuga que acabó con varios internos y guardias muertos.
- Lo más interesante: el relato que tras la visita oficial nos ha hecho el amigo de Chuck Norris (un voluntario de los Rangers) sobre el D.block, que era el pabellón de aislamiento de los presos cuando hacían algo malo, muy malo. Como él bien ha dicho, era una cárcel dentro de otra cárcel. Nos hemos metido un rato en una de esas celdas de aislamiento. Ha cerrado la puerta y no había nada. Nada de luz, ningún sonido…la nada más absoluta.

De vuelta a SF hemos decidido ir en la parte de dentro del barco, ya que hacía bastante frío.

Ya en Fisherman’s Wharf de nuevo, hemos cenado en el Fisherman’s grotto, un restaurante con pinta de italiano en sus orígenes con vistas de los rascacielos de SF y cenando lo típico de esta zona, marisco. Padre elige un buey de mar a la parrilla y yo, que no soy nada fan de este tipo de comida, como lo más asquerosillo que he probado en este viaje, unas ostras fritas (y rebozadas, que esta parte no venía descrita en el menú) que me repiten toda la noche. De postre, un Boston Cream Pie, que es bastante rico, con bizcocho, crema y chocolate. Mmmmm, menos mal que he arreglado un poco la noche…

Volvemos al hotel en Cable Car, en un paseo nocturno genial, aunque un poco fresco, y agotados de tanta cuesta franciscana.

martes, 17 de noviembre de 2009

Crónicas viajeras desde San Francisco (2ª parte)

DIA 2

Nos levantamos muy temprano. Aún notamos los efectos del jet lag, así que aprovechamos para deshacer maletas. Bajamos a desayunar al hotel. Los camareros son tan amables que Padre ya empieza a tener sus dudas acerca de si tendríamos que dejarles propina o no. A mí me confunden con mexicana y me preguntan si los españoles hablamos maya…Pos claro.

Tras dejar propina (cómo no!), bajamos caminando hasta la estación de Powell y cogemos el BART hasta Oakland Coliseum, el estadio de los Raiders. Hoy es el día en que vamos a ver un partido de fútbol americano. Oakland es una ciudad al otro lado de la bahía y digamos que es mucho menos glamurosa que su vecina San Francisco. De hecho, en algunas guías no recomiendan acercarse por la zona.

Recogemos las entradas y empieza mi verdadero shock cultural. El parking del estadio está empezando a llenarse. Y aún son solamente las 10 de la mañana. Pero eso no es lo impresionante. Lo que me deja noqueada es que la gente que está aparcada con sus rancheras, todoterrenos y furgonetas tienen una especie de tiendas/minicarpas que albergan barbacoas, sillas, mesas, y hasta televisiones con altavoces y antenas parabólicas! Está permitido organizar estas barbacoas, que son de todo menos improvisadas en el aparcamiento del estadio!!!! Como me explica Padre, para ellos el ir a ver un partido de fútbol supone un día completo de fiesta! Llegan pronto, aparcan su coche y empieza la diversión! Organizan su comilona y se va “calentando” el ambiente del estadio. Eso sí, el índice de obesidad de esta gente me empieza a preocupar.

Una vez que ya tenemos nuestras entradas, nos acercamos al Lake Merritt, que está en el centro de Oakland. Nos damos un paseo por la zona, que está llena de gansos canadienses (aunque no estoy segura de que hayamos visto ninguno, la verdad) y de edificios de apartamentos bastante modernos.

Seguimos caminando hacia el City Center. Oakland se debe parecer bastante a la América profunda que nos imaginamos. Hay casas desperdigadas por aquí y por allá, en medio de calles anchísimas, siempre de una sola dirección. Vemos cosas 100% americanas, un parking de coches de la policía, urbanizaciones de apartamentos tipo Melrose Place, palmeras enormes como en Miami…hasta un coche conducido por un asiático que tiene un par de disparos en la puerta del conductor…En este momento, reconozco que me entra un poco de caquita...

Seguimos caminando hasta la Jack London Square. Hay una plaza donde se instala el farmer’s market los domingos y al lado está el embarcadero en el que Jack se inspiró para alguna de sus historias. El ambiente aquí es más turístico y más stylish. La gente parece hasta más guapa en esta zona y en el mercadillo hay unas fruta y una verdura con una pinta genial!

De vuelta al estadio y ya preparados para el partido…3, 2, 1…subimos a nuestro sitio en una zona bastante VIP (con sala y bar privado…) y empieza el espectáculo!!!!!

Cómo son estos americanos! La banda de los marines toca el himno, se despliega una bandera de los EEUU que ocupa casi todo el césped, la gente se pone de pie…uf! Me dan ganas de ser americana, joder! Y para rematar, cuando acaba el himno pasa una escuadrilla de cuatro F16 por encima de nuestras cabezas. No lo esperaba y casi me da un infarto al escuchar el ruido!!!! Han salido de la base aéra SOLAMENTE para pasar por encima del estadio!!! Las raiderettes (que son las animadoras) hacen una coreografía, los jugadores salen al campo…Impresionante.





El partido dura bastante, los Raiders empiezan fenomenal pero al final los Kansas Chiefs les adelantan…a la mitad del partido nos acercamos a comprar comida. Un par de cervezas ya habían caído, jeje! Curiosamente, nos han cacheado, no nos dejan meter ni comida ni bebida al estadio, pero una vez dentro, el alcohol está absolutamente permitido. Así que la gente bebe…y mucho. Nos compramos un Big Hot dog para compartir y unos nachos con queso y jalapeños…Nos sobra la mitad. Estos americanos comen unas raciones exageradas! Así están de gordos…es impresionante la cantidad de gente obesa que se ve, más hombres que mujeres y más de mediana edad que jóvenes. Pero claro, es que con la oferta de comida que hay por todas partes, cada vez tengo más claro que si viviera aquí moriría prematuramente de obesidad.

En muchos descansos, las raiderettes hacen sus numeritos. De nuevo tengo esa sensación que ya experimenté en NY…y es que todo en este país…es como en las pelis!

Al final, y tras perder contra los Chiefs nos vamos un poco antes de que acabe todo para evitar el mogollón. Nuestra siguiente visita es a Berkeley. No está lejos de aquí y tenemos previsto dar una vuelta por esta famosa Universidad de California. Llegamos anocheciendo y aún así, el campus es precioso. Tiene unas zonas verdes enormes y a pesar de que es domingo, se ve bastante ambiente tanto en la ciudad como en la zona universitaria.


Nos damos una vuelta por allí, vemos la biblioteca, el Campanile, y justo ahí descubrimos, por fin, nuestra primera vista del Golden Gate! El campus está en una zona elevada y justo con la puesta de sol distinguimos a lo lejos, la silueta del Golden Gate. De postal.

Nos colamos en un edificio de la Uni y cotilleamos un poco por los pasillos. Salimos del campus por Telegraph Av. y nos damos una vueltecilla por la ciudad. Terminamos comprando en una tienda de discos de segunda mano y tomando un café en una cafetería de una asociación de estudiantes. De nuevo en el BART de camino a S.F un chico se nos acerca y nos pregunta si somos españoles. Es un científico español que trabaja como científico en Berkeley. Nos cuenta curiosidades de S.F y nos despedimos de él de nuevo en la estación de Powell. Yo encantada de haber encontrado a alguien a quien le frío a preguntas. Padre deseando que nos despidiéramos de él porque lo de socializar no es su fuerte.

Ya de camino al hotel, paramos en una farmacia (sí, en una famarcia) a comprar unas galletas, un buen muffin tamaño americano y un zumo para cenar algo. Después de la comilona que nos hemos pegado en el estadio, no tenemos hambre como para cenar demasiado…

lunes, 16 de noviembre de 2009

Crónicas viajeras desde San Francisco (1ª parte)

DÍA 1:
Por fin llegamos.
Tras un vuelo largo, que no lo parece tanto, desde Londres, empezamos a descender y a ver por la ventanilla la bahía de San Francisco.

Durante las 12 horas de vuelo hemos dormido, comido, visto películas, jugado al Tetris solos y en pareja (vale, Padre ganó), oído música e incluso intercambiado algunas palabras con las tristes y feas azafatas que nos han tocado. Y las llamo tristes por no decir que eran unas antipáticas zorras.

Hasta llegar a San Paco, hemos podido disfrutar desde el aire de las placas de hielo de Groenlandia y Canadá, grandes lagos en medio de no sabemos qué (probablemente Canadá) y un maravilloso espectáculo de las Rocosas nevadas.

Lo que más llama la atención al empezar a ver San Francisco y sus alrededores desde el avión es la extraña distribución que tiene. Agua y trozos de tierra aquí y allá, sin ningún tipo de orden. Ahora ves una extensión de tierra y al lado agua. Y puentes y más puentes que unen los trozos de tierra dispersos. Y carreteras que parece que están puestas sobre la bahía un poco con calzador…como si se fueran a hundir de un momento a otro!

No conseguimos ver el Golden Gate desde nuestra posición. Por mucho que estiré el cuello.

Aterrizamos sin problemas y al pasar el primer control aduanero, el funcionario chino que me tocó, además de decirme que me sudaban mucho las manos y que así no se podían leer mis huellas (como si fuera culpa mía), me hizo pasar a una sala más pequeña, más íntima, que guardan para el segundo control aduanero. Por lo visto hay alguna trafiante colombiana que se llama como yo y querían asegurarse de que yo no era justamente ella. Me puse un poco nerviosa hasta que me devolvieron mi pasaporte y nos largamos de allí. Lo único bueno es que ya nos habían recogido el equipaje y no nos entretuvimos más.

Cogimos el BART hasta San Francisco. Es una especie de Metro, aunque no es demasiado grande.

Durante el trayecto hay trozos al nivel del suelo y pudimos ver algunos barrios residenciales (y no tanto) típicamente americanos…me encanta este país! Es todo tan distinto…

Llegamos a nuestro destino, Powell St. La plaza en la que salimos del BART está rodeada de edificios bastante altos.

Estamos cerca del hotel, así que vamos caminando. Parece que las cuestas no son demasiado empinadas…hasta que empiezas a subirlas. JODER! Llegamos (llego) asfixiada hasta el Prescott Hotel.

Tiene muy buena pinta, la recepción es pequeña y además en el mostrador tienen…cookies! De chocolate! Recién hechas! No me resisto y la comedora compulsiva que hay en mí me obliga a comer una mientras hacemos el chek-in.
La habitación es muy mona, está decorada de forma muy clásica, pero a tono con el ambiente del hotel y de la ciudad. Es enorme y tiene una especie de habitación supletoria con otra cama. Las vistas, sin embargo, son a un callejón asqueroso y oscuro.

Dejamos las maletas y salimos a explorar la ciudad. Llegamos caminando a Union Sq y justo antes de cruzar la calle vemos el primer tranvía! Sube por una calle empinadísima. Habrá que probarlo!

En la plaza de Union hay una típica pista de hielo con los típicos americanos patinando. Además, están montando el típico pino navideño en medio de la plaza. Eso sí, lo que ya no es tan típico es que las ramas las están atornillando al pino. Vamos, que estos lo que hacen es coger un pino alto y después le van atornillando ramas para que quede precioso y uniforme. Como de mentira, pero con ramas de verdad. Extraño, no? No sabemos muy bien qué hacer y como está anocheciendo, nos vamos a tomar una cerveza mientras pensamos dónde y qué cenar.

Encontramos un bar americano muy chulo ("el típico bar americano", que diría el inglesito friki de Love Actually que decide mudarse a EEUU) , con poca luz y mucha gente bebiendo sola. Y cuando digo sola, me refiero a que entran solos en el bar, piden una copa y se la beben tranquilamente ellos solos mientras charlan con el camarero (de nuevo chino). La ciudad está llena de asiáticos. Y de gays. Y de obesos. Y que conste que no tengo nada en contra de ninguno de ellos.



Nos tomamos una Bud y decidimos cenar algo rápido e irnos pronto a descansar al hotel, ya que estamos agotados. Al final encontramos un restaurante mexicano en el que nos comemos unos nachos y unas hamburguesas con un delicioso margarita. Muy muy rico. Mientras cenamos vemos en la tele un partido americano para irnos ambientando…Salimos de allí un poco achispadillos y llegamos al hotel pronto. A las 8 ya estamos durmiendo.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Hablemos de política...

Pero no de la de ZP y sus compinches (puedo poner esto en mi blog sin que nadie me denuncie, Tamarita?), ni la de Rajoy y sus esbirros chupatintas...no. Hablemos de cómo ser (o no ser) políticamente correcto.

La reflexión de hoy me la brinda Isabelita la griega. La pregunta es básicamente cuándo debemos ser políticamente incorrectos y decir lo que pensamos y/o cuándo debemos callarnos convenientemente y dejar que pase la tormenta.

No sé por qué Isabelita me manda este tema, ¡parece que no me conoce! Joder, ¡¡¡si yo soy la pesadilla de cualquier diplomático!!! Digo siempre lo que pienso y lo que se me pasa por la cabeza sin dudarlo.

Esto trae muchas ventajas:

- No te generas úlceras de estómago por tragarte las mierdas propias y ajenas.
- Te desahogas en el momento liberando mucho estrés.
- La gente que te aprecia te dice que eres auténtica y sincera.

Claro, que también tiene muchos inconvenientes:

- En ocasiones haces daño a las personas que tienes al lado.
- No piensas demasiado lo que dices y el poco uso del cerebro hace que sea más probable que mates a todas tus neuronas y desarrolles demencia senil en el futuro.
- Y lo peor de todo...mucha gente te dice: "no te conté esto, porque me dabas miedo tú y tu reacción". Esta frase me la han repetido hasta la saciedad muchas personas. Y juro que yo aún no me he comido a nadie, ¿eh?

Como en todo, en el término medio está la virtud.

Yo reconozco que debería practicar más el arte de la paciencia, de la comunicación y de las buenas formas. Creo que el callarse a tiempo muchas veces ahorra más de un disgusto y que con el paso del tiempo muchos GRANDES problemas acaban por minimizarse solos y terminas viéndolos como chiquilladas.
De la misma forma, de un problema pequeño y miserable muchas veces (y en nombre de la mala leche y de la sinceridad) creamos una bola que se agranda y se agranda y se AGRANDA y que luego es mucho más difícil de solucionar.

Eso sí. Yo úlceras de estómago no tengo ni una.

Y tú...¿te callas convenientemente hasta que se te pasa el calentón? ¿O eres un "volcán en erupción"? (Esta última expresión es una aportación de Bendita Abuela cuando se refiere a mis salidas de tono)

PD: Isabelita, mi entrada de hoy dedicada a ti bien merece que salgas del armario y comentes en público, ¿no te parece?

martes, 10 de noviembre de 2009

The Boss

No me gusta, no sirvo para ello y no soy nada ambiciosa, pero...soy jefa. Medio jefa. Jefecilla. Nada importante ni glamuroso. No soy una súper ejecutiva agresiva, pero tengo gente a mi cargo. Y es un rollo. Me cuesta mucho gestionar a las personas.

Padre diría que me encanta mandar. Que si soy la Sargento "Pérez" (suponiendo que Pérez fuera mi apellido, que no lo es), que si me paso la vida dando órdenes, etc. Pero no es cierto y además, no es algo que me guste hacer. Más bien, me disgusta. Igual que soy una persona sociable y extrovertida, en el trabajo soy independiente y me gusta trabajar sola.

El caso es que, como es algo nuevo para mí, no paro de darle vueltas al tema. Y me he puesto a pensar en los mejores y peores jefes que he tenido en mi vida laboral. Ya he encontrado al modelo a seguir (¡y también al modelo a evitar!)

La lista de cosas que valoro en el mejor jefe que he tenido es algo así:

- Daba la cara por su equipo.
- Siempre me apoyaba en cualquier problema que tuviera. Lo escalaba y yo me quedaba tan tranquila. Era un pacificador nato.
- Saludaba por las mañanas (sé que es algo obvio, pero he tenido jefes que no lo hacían!)
- Preguntaba por mi vida personal con educación y sin cotilleo, pero se interesaba.
- Reforzaba positivamente las cosas que hacía bien.
- Me decía con delicadeza las cosas que hacía mal.

Si lo pienso bien, no es muy distinto de ser una buena Madre, ¿no?

Para mí, con eso debería bastar, pero entiendo que cada persona es un mundo y que igual que para mí estas cosas eran importantes, para la gente que tengo a mi cargo puede que no lo sean.

Así que...hagamos brainstorming. Para ti, ¿qué cualidades, aptitudes y actitudes ha de tener un buen jefe?

domingo, 8 de noviembre de 2009

Pros & Cons

La idea de hoy me la propone mi amiga Tamarita Álvarez Gómez. Esto empieza a parecerse a la sección de peticiones del oyente de cualquier programa radiofónico...

La pregunta es muy sencilla. ¿Vale la pena?

Cuando una futura Madre no tiene el sentido de la maternidad muy desarrollado, siente que el tiempo se le echa encima y, además, le cuesta llegar al objetivo y tiene que recurrir a la ciencia para quedarse embarazada, entiendo que se haga esta pregunta. Por supuesto, la ciencia es estupenda, pero increíblemente agresiva con el cuerpo de la mujer. Mientras Futuro Padre se limita a echar sus "legionarios", "titines" (o cualquier otra denominación casera que sirva para nombrar a sus espermatozoides) en un vasito de plástico, Futura Madre tiene que pasar por:
- pinchazos diarios de hormonas que le provocan mil y un efectos secundarios.
- inseminación artificial en el mejor de los casos.
- angustia durante los 15 días de espera.
- mariposas en el estómago que trata de espantar mediante manotazos.
- decepción, ganas de llorar y pena cuando la menstruación hace su aparición.

Y claro, es inevitable que cuando pasas por esto (e incluso cuando no), te hagas la pregunta: ¿En serio merece la pena? ¿Tanto esfuerzo? ¿Para terminar siendo una de esas Madres agotadas que chillan a sus niños en mitad de la calle y que terminan cada noche hasta las narices de su prole?

Yo no soy una persona cursi ni políticamente correcta. Hay veces que Criatura cansa. Un montón. Y no vuelves a ser nunca más la que eras. Pero obviamente, si estoy intentando darle un hermano a Criatura es porque hay cosas que compensan.

Voy a intentar reflejar en una lista los motivos que hacen que ser Madre merezca la pena:

- Sientes que esa pequeña personita depende de ti para todo y que puede llegar a ser lo que quiera, e inmensamente feliz, si haces bien tu trabajo como Madre.
- Cuando se despierta por la mañana y la metes contigo en la cama te dedica su mejor sonrisa desdentada (o dentada) del día.
- Es la primera vez en la vida que te dan deseos de apretujar tanto a alguien.
- Durante el embarazo, cuando te da pataditas en la tripa es una sensación tan especial, que terminas embobada todo el día.
- No te cansas de mirar su cara.
- Cualquier pequeño detalle o acción realizada por Criatura te parece lo más emocionante del mundo.
- Cuando dice por primera vez la palabra Ma-Ma, no puedes evitar que se te haga un nudo en la garganta, aún sabiendo que lo que ha dicho no tiene ningún sentido para ella y que estaba mirando a la lámpara del techo mientras pronunciaba la palabra mágica.
- Cuando (como hoy) se queda dormida en tus brazos mientras le acaricias las manitas y apoya su cabeza en tu pecho, te sientes más en paz que nunca. AVISO: Mi criatura nunca hace esto, así que es posible que mi emoción haya sido un poco exagerada.
- Aprendes a reducir a un 20% tu maleta, ya que ahora todo el espacio del maletero del coche es para Criatura, su carro y sus cosas.
- Tienes la excusa perfecta para no sentirte culpable por esa celulitis galopante.
- Recibes 100 eur al mes.
- Cuando no te apetece quedar con el amigo pesado de Padre, dices que no puedes ir porque Criatura justo a esa hora tiene que comer/dormir la siesta/bañarse.

Así que...mi conclusión es que sí. Merece la pena.

Pero como vas a encontrar a mil millones de personas que te digan todas esas cosas sobre lo bonita que es la maternidad, prefiero seguir escribiendo la parte menos bucólica del asunto. Así que, ¡ésta es la última vez que me pongo tan tierna!

Y tú, ¿crees que merece la pena todo esto?

viernes, 6 de noviembre de 2009

Los pelos del bigote

Salma Hayek odia quitarse los pelos del bigote. Me lo ha dicho esta mañana mi amiga BarbyTacones.

Yo también lo odio. Y los de las axilas. Y los de las piernas. Y para qué hablar de los de las ingles, con lo que duele el tirón.

Me quejo cuando me toca. Y entonces, Padre, con esa solidaridad tan humana que me demuestra cada día, me dice que bueno, que vale, pero que "es muy duro tener que afeitarse la barba todos los días". Como si fuera lo mismo. AmosNoMeJodas.

Estoy un poquito harta de tener que estar siempre monísima de la muerte para que la gente que me conoce no me juzgue como MadreOjerosaYConPocoGlamour cuando vengo a trabajar. Intento disimular mi tripilla fofa post-parto (vaaaaaaaaale, antes del embarazo tampoco es que la tuviese muy lisa) como buenamente puedo.

No me vale toda la ropa que usaba antes. La que me vale me queda apretada. Muy apretada. Hay veces que Mich se desborda sobre la cinturilla del pantalón.

Mis pechos amamantadores no son ni sombra de lo que eran. Un desastre, vamos. Ya no sé ni la talla de sujetador que uso.

Y aún así, me obligo (con más o menos resultado, depende del día) a ponerme mona, a vestirme decentemente sin parecer Ana Obregón o a cortarme el pelo para parecer más estilosa.

¿Qué pasa? ¿Es que no es suficiente con eso? ¿También me tengo que depilar el bigote?

Todos los métodos de depilación bigotil son un asco. La crema depilatoria tiene ese olor característico y desagradable que se te mete en la nariz y no te abandona durante horas...La cera y su correspondiente tirón te hace saltar directamente las lágrimas. Y la cuchilla...pues no sé. Aún no la he probado, aunque al ritmo al que voy igual se la termino robando a Padre, ¡a ver si es tan horrible afeitarse!

Así que...amiga Salma. Quéjate. Te entiendo. Porque por mucha pasta que tengas, los pelos del bigote quedan feos en ti también. Además, tienes pinta de ser bastante peluda. Lo siento por ti.

¿Y tú? ¿También odias depilarte el bigote?

martes, 3 de noviembre de 2009

Pequeñas (o grandes) manías

Depende de cómo se mire, como siempre.

A lo largo de los años, me he dado cuenta de la cantidad de manías que he ido acumulando (con o sin razón aparente) y que me convierten en un ser único, irrepetible y, a menudo, insoportable.

Ésta es una pequeña muestra:

- No soporto que las puertas de una habitación en la que duermo estén abiertas. Incluso si son las de un armario.
- Las bayetas amarillas de la cocina tienen que tener un olor aséptico, preferiblemente a lejía.
- La tripa al aire me provoca dolor de barriga. Puede que sea un poco imaginario, pero necesito llevar camiseta interior que la cubra y remeterla entre los pantalones. Incluso en verano.
- Aunque toda la estancia en la que yo me encuentre no esté limpia, los papeles tienen que estar ordenados pulcramente.
- No puedo dormir con nada de luz ni de sonido. Si Padre respira fuerte me despierto y me desvelo.
- El punto anterior hace que a mitad de la noche me traslade a dormir al sofá. Siempre.
- Me pone nerviosa la gente que siempre está de buen humor y es dulce y delicada por sistema. No me lo creo.
- Tengo memoria de pez para todo, menos para las caras y los nombres de las personas. Y me jode mucho que la gente no me recuerde por mi nombre porque yo siempre lo hago.
- No soporto ver faltas de ortografía. No puedo evitar corregir a alguien cuando veo que algo está mal escrito. Me entra urticaria.
- Creo que las mujeres de cierta edad están mejor con el pelo corto. Las melenas a los 60 no las termino de ver.
- Los piercing en ciertas partes de la cara me parecen horribles. No los soporto.
- Me encanta organizar todo en listas. Soy adicta a las listas.

En fin, así soy yo. Éstas son las pequeñas (o grandes) manías que harán la vida imposible a mi pobre Criatura y por las que me odiará a los 13. Bueno, me odiará por tantas cosas...

Y tú...¿que pequeñas manías has ido desarrollando a lo largo de los años?

lunes, 2 de noviembre de 2009

Gallinita clueca

Este fin de semana he asistido a la boda de unos amigos de Padre fuera de España.
Los casantes en cuestión llevan un estilo de vida que calificaríamos de poco convencional y se van a vivir a África.
El casante masculino es español y lleva viviendo fuera del país desde que acabó la carrera, allá por el 99.
Su hermano hizo lo mismo y está establecido en otro país también. En la boda, pequeña e íntima hemos coincidido con sus padres, claro.
Me extraña enormemente la relación fría pero cariñosa que esos padres mantienen con sus hijos.
Y pienso en ellos, perdidos en la inmensidad de casa que poseen en una de las zonas más lujosas de Madrid. Sus hijos fuera...muy fuera. Viéndose un par de veces al año (con suerte) y charlando de trabajo, de oportunidades profesionales, de viajes y de las mismas cosas que han comentado con nosotros (prácticamente extraños) durante este fin de semana.
Eso me ha hecho pensar en Criatura de una forma diferente. Ahora todavía puedo disfrutar de estos pocos fines de semana que paso sin ella, aunque la eche de menos. Pero...¿qué pasará el día en que ella decida que quiere hacer su vida tan lejos?
Sí, sí, la teoría me la sé. Su vida es suya y sólo suya, tiene derecho a elegir la forma en que quiere vivirla y yo seré feliz si ella es feliz...bla bla bla.
Pero...es que yo quiero estar presente en las cosas que le pasen.
No quiero verla 2 veces al año.
No quiero que hablemos por teléfono una vez al mes.
No quiero no saber dónde vive o si está resfriada o si llora de pena o si ríe de felicidad.
No quiero, en definitiva, que viva en la otra punta del continente.

Y a la vez, no quiero ser la típica Madre pesada y absorbente que hace chantaje moral a pobre Criatura para evitar que haga todo eso que quiere, simplemente porque a Madre le haga infeliz.

Y sí, ya sé que todavía falta mucho para eso, y que quién sabe y que para qué anticiparse...pero soy CONTROLADORA nata y le he dado más de una vuelta durante el fin de semana. Vale, también he de confesar que he sufrido una gastroenteritis galopante que me ha hecho pasar mucho tiempo en el baño durante la noche...y en esos momentos de soledad entre apretón y apretón es alucinante la cantidad de cosas que se te pueden pasar por la cabeza...

Y tú...¿vas a ser la típica gallina clueca? ¿Me enseñas cómo se hace esto de ser Madre?