
Ayer acudimos a una reunión de gente muy dispar y unas cuantas parejas terminamos en casa de una matrimonio joven (más joven que nosotros, quiero decir).
Uno de los temas recurrentes que aparece siempre en estos casos es el reparto de tareas domésticas, y el hecho de que ellos nos consideren histéricas de la limpieza (siempre) y nosotras a ellos unos desordenados e inmunes al polvo.
He decidido hacer una encuesta entre mi nutrido número de lectores, para comprobar hasta qué punto, los tópicos sobre este tema se cumplen.
Vamos con el cuestionario:
1. El día que toca limpiar en casa, él:
a) Intenta escaquearse inventándose cualquier excusa barata.
b) Se pone a limpiar protestando y esgrimiendo como excusa que la casa está limpia, pero que tú eres una histérica.
c) Limpia sin protestar.
d) Es él quien decide qué día se limpia y quien organiza el reparto de las tareas.
2. A lo largo de la semana laboral, el número de prendas masculinas que se acumulan en la silla/sillón de vuestra habitación es:
a) De 15 a 20 prendas, toda la ropa que se ha puesto de L a V, arrugada y hecha una porquería.
b) Las prendas del lunes y del martes (el miércoles le diste dos gritos para que las ordenase él), las del jueves y las del viernes.
c) Ninguna. Cuando se cambia de ropa, echa al cesto de la ropa sucia todo, en el momento.
d) Ninguna suya, un par de pantalones tuyos, en todo caso.
3. La chica que os ayuda en casa es:
a) Una santa salvamatrimonios. Os habéis ahorrado el divorcio gracias a ella.
b) Una ayuda muy importante que os ahorra el 90% de las discusiones domésticas.
c) Una ayuda que os simplifica la vida, pero de la que podríais prescindir porque él plancha fenomenal y tú limpias estupendamente.
d) tirar el dinero, según él, que hace la prueba del algodón cada día que ella va a casa para asegurarse de que todo está limpio y pulcro.
4. Tras una visita a Ikea, en la que, por supuesto habéis discutido, llegáis a casa con un cargamento de estanterías y muebles que montar.
El tiempo medio que transcurre desde la llegada a casa hasta el montaje definitivo de los muebles es:
a) De 3 a 6 meses.
b) De 1 a 3 meses.
c) Unos días, justo hasta que él tiene un día libre.
d) Cero días. En cuanto llegáis a casa, aunque sean las 11 de la noche, se pone a montar todo lo que habéis comprado.
5. Si pasas un día entero con tus amigas, y él se queda solo en casa, cuando llegas:
a) Parece que una bomba nuclear ha estallado en medio del salón. Los restos de las 3 comidas del día se amontonan en la mesa, los mandos y los juegos de la Wii están por todas partes y, por supuesto, no se ha duchado.
b) No se ha duchado, los restos de las 3 comidas se amontonan, pero al menos ha guardado la Wii para disimular.
c) La casa está recogida y ordenada, los platos en el lavavajillas... y las camas hechas.
d) Ha aprovechado para limpiar a fondo los armarios.
6. Sus incursiones en la cocina se limitan a:
a) Introducción de pizzas, paninis y otros congelados en la bandeja del horno.
b) Introducción de pizzas, paninis y otros congelados en la bandeja del horno, inmersión de calamares y otros fritos en aceite hirviendo y apertura de latas de conserva.
c) Elaboración de guisos caseros como cocido, patatas con carne y paella mixta. Si le da tiempo, suele recoger la cocina.
d) Es un experto cocinero, domina todas las técnicas, es experto en nouvelle cuisine y, cuando cocina, aprovecha para hacer limpieza del frigorífico por dentro.
7. A la hora de poner la lavadora:
a) Nunca ha puesto la lavadora. Cree que la ropa se desplaza sola hasta el cesto de la ropa sucia, y de ahí a la lavadora.
b) Cuando se queda sin camisas limpias y tiene que ponerla, no falla: siempre te pregunta en qué programa se pone.
c) Pone la lavadora las mismas veces que tú.
d) Él es quien se ocupa de poner la lavadora y se asegura de que la ropa está separada por colores y texturas.
8. Su teoría vital acerca de las tareas domésticas se resume en:
a) "Los fines de semana no se hacen las camas" (total, pa qué, si dentro de un rato nos vamos a acostar de nuevo), "las pelusas son mis amigas" y "a mí no me molesta el polvo, si te molesta a ti, limpia tú".
b) "Limpiar es muy cansado", "las pelusas no me incomodan" y "los fines de semana se hicieron para descansar".
c) "No soporto llegar a casa y que esté desordenada", "la cama hay que hacerla todos los días" y "se me da bien planchar, ya lo hago yo, cariño".
d) "Mi chica es más desordenada que yo", "me encanta tener la casa limpia y ordenada, casi casi tanto como el sexo" y "los cristales de las ventanas sí se limpian".
Si has tenido mayoría de respuestas a), debes asumir cuanto antes que escogiste al tipo guarrete y desordenado. Espero que en todo lo demás, te compense, porque como amo de casa, está claro que es un desastre.
Si tu mayoría de respuestas ha sido la b), estás con un tipo estándar, que tiene una especie de filtro ocular que le impide ver las pelusas detrás de las puertas. Como amo de casa no vale, pero te puede ayudar el saber que el 90% de los maridos de tus amigas son iguales.
Si tu mayoría de respuestas ha sido la c), probablemente seas la envidia de tu grupo de amigas. Tu pareja es limpia y ordenada, sin caer en el histerismo. Compartís las tareas al 50% y entiende que vivir en un entorno limpio y ordenado es más saludable que lo contrario.
Si tu mayoría de respuestas es la d), eres del exclusivo grupo de mujeres emparejadas con maridos adictos al orden y a la limpieza. A mí, personalmente, este grupo de tíos me dan mucho miedito. Conozco a alguno y se me ponen los pelos como escarpias cuando veo sus reacciones.
¿Y bien? ¿Se cumplen los tópicos entre mis lectores?
¿Qué tipo de hombre creéis que es Padre?
PD: Hoy es un día triste, no se me olvida la fecha. Pero he intentado no escribir sobre ello para darle un aire un poco más fresco al blog... que tampoco es que yo sea últimamente la alegría de la huerta.
Mi recuerdo emocionado para todas las familias que, hace ya 8 años, sufrieron el zarpazo absurdo de este atentado.











